29 enero, 2013

La justicia de los taurinos


No es fácil hablar de justicias o injusticias. Es fácil estudiar los agravios. En pocas materias existen tantos agravios como en los toros, sobre todo a la hora de las contrataciones. A la vista de los carteles de las ferias de Castellón y Valencia hay que poner sobre el tapete de nuevo el asunto de la justicia en el toreo. Y hay que volver a indicar que los propios taurinos son los culpables de lo que ocurre en la Fiesta.
 
En Castellón y Valencia se colocan en los carteles a toreros caducos, que no han dado ni un pase en 2012 cuando no ha fracasado de forma llamativa, mientras se ignora a los que se han jugado el tipo y han logrado triunfos sonoros. Basta ver los carteles, pero, sin ánimo de que nadie se moleste, no tiene sentido que Matías Tejela actúe en las dos ferias y haya varios espadas que son ignorados, por ejemplo Antonio Nazaré o Alberto Aguilar.
 
Alguien dirá que los apoderados de Tejela son los empresarios de Castellón y socios de Casas en Valencia. Pues más grave aún, porque es el dato claro de que aquí no se torea por méritos propios sino por enchufismo. Si algunos matadores hubieran tenido la mitad de oportunidades que ha tenido Tejela ya sería figura del toreo. Y ahí sigue, año tras año, toreando en las ferias, cada vez menos ciertamente, en base a unos merecimientos poco evidentes. 
 
Estas cosas son las que resultan lamentables y que obligan a renegar de los tejemanejes de la Fiesta. No es verdad que todos tengan las mismas oportunidades, como tampoco es cierto que el toro ponga a cada uno en sitio. Si fuera verdad, alguno estaría ya retirado y otros podrían saborear el placer de comprobar que sus esfuerzos ante el toro han tenido su justa recompensa. Pero donde hay taurinos no suele haber justicia. Sólo hay intereses.
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17 enero, 2013

Sevilla, sin marcha atrás con la televisión

La empresa Pagés no ha llegado a un acuerdo con la plataforma Digital Plus para que la Feria de Sevilla se ofrezca este año a los abonados de su canal de toros. Es una noticia que surgió hace varios días, precisamente avanzada por la edición digital de El Mundo. La noticia tiene sus perfiles.
 
No hay vuelta atrás. No hay ninguna negociación pendiente y el tema está cerrado. Este año no se televisará la Feria de Sevilla en su totalidad. No hay ninguna otra cita prevista para seguir estudiando una solución. La decisión final ha sido de la propia empresa, que al encontrarse con un ciclo de menor extensión y de mayor calidad, sobre el papel, ha optado porque el que quiera ver los toros deberá acudir a la plaza.  Y tiene cierta lógica.
 
Además de la parte correspondiente a los toreros, por supuesto a los hombres de plata, la empresa de Sevilla debe pagar un porcentaje de los ingresos de la televisión a la propiedad de la plaza. Es la única empresa del mundo que paga al casero por televisar sus festejos. Era evidente que había que subir el precio de los festejos. Y la situación actual no ha permitido a la plataforma subir, más bien pretendía bajar algo el montante de cada corrida. Al final, un reto para la empresa al eliminar la televisión en busca de frenar la sangría de espectadores de los últimos años. Ahora deben rematar una Feria de tirón espectacular y que la gente acuda a la plaza. Y están en ello.
 
Existe la posibilidad de que algún festejo aislado sea televisado por la televisión que puje por sus derechos, siempre alguna corrida suelta y cuando haya acuerdo con los protagonistas y la propia empresa. Por ejemplo, si la corrida de los seis toros de Manzanares, de lleno total seguro en la plaza, la quiere televisar Digital Plus (o bien otra cadena) sólo tiene que negociar con las partes y llegar a un acuerdo. Pero nada más.
 
La ausencia de la televisión de la Feria no es una buena noticia de entrada. Dijo Ramón Valencia en su día que Sevilla sin televisión era imposible. Las cosas han cambiado al reducirse la extensión del ciclo. Ahora es posible. Pierden los aficionados que viven lejos de Sevilla y que no pueden asistir al ciclo, bien por la propia lejanía o por las circunstancias económicas. Habrá que admitir que la televisión de pago no es un instrumento de promoción del toreo, porque al canal de toros están abonados los aficionados exclusivamente. No conozco a ningún ignorante taurino que está abonado al canal de Digital. Es imposible encontrarse con una corrida de toros de Digital Plus haciendo zapping con el mando a distancia.
 
Hay otras lecturas. Al no estar las cámaras del canal privado se facilitará la difusión de imágenes para el resto de plataformas, especialmente las cadenas locales, que en los últimos años han sufrido la tiranía del canal de pago que exigía un dinero prohibitivo por disponer de unos minutos de cada festejo. Y la difusión de las mejores imágenes después de las corridas es una buena forma de promocionar la fiesta. Aunque no sea en directo, los buenos aficionados y el público en general tendrán siempre la posibilidad de guardar las mejores imágenes de cada corrida en su archivo. No sólo los tres minutos preceptivos, sino algo más.

Como estrambote, la  falta de acuerdo con Digital ha sido clave para que un torero como El Juli venga a Sevilla. La empresa hace una apuesta. Si es para que la plaza recobre su esplendor y se llene muchas tardes, que sea bienvenida la decisión. 
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09 enero, 2013

Casi todos quieren la de Victorino


Las circunstancias mandan. En la Feria de Sevilla de este año hay apenas cuatro corridas a las que se puede catalogar como duras, entre comillas, porque ese concepto hay que dejarlo aparcado. Son las de Cuadri, Victorino, Miura y Fuente Ymbro. De ellas, la de Victorino es el objeto del deseo de algunos toreros, que han vislumbrado que es la que puede proporcionarles una colocación segura en los carteles con la posibilidad de un triunfo de cierto recorrido.
 
Se ofreció El Cid, que por su trayectoria tiene todo el derecho a lidiarla en Sevilla cuando le apetezca. De camino lanzó un reto a las figuras para que le acompañaran. Estoy seguro que El Cid se refería a Manzanares, Perera, Talavante, Castella, Morante o incluso a El Juli. De estos no se tienen noticias, aunque circuló un rumor sobre la petición de Talavante para verle la cara a los toros de Victorino en Sevilla antes de tropezarse con seis en Las Ventas.
 
Se han ofrecido Diego Urdiales, Daniel Luque y algunos más. Por Sevilla hay varios toreros, de esos que llamamos modestos de forma peyorativa, que no es que la pidan, sino que sueñan con ella: Oliva Soto, Manuel Escribano, Agustín de Espartinas, Salvador Cortés… Y me consta que el noventa por ciento del escalafón estaría dispuesto a ponerse delante del la de Victorino en Sevilla. Este año hay incluso cola para la de Miura. Y es que por culpa del recorte hay menos corridas para los que no se consideran toreros de primera fila.
 
Todos (casi todos) quieren la de Victorino. Ello supone un triunfo para el ganadero, porque sus toros generan confianza. Ello supone un claro ejemplo de cómo andan las cosas este año. Pero si la de Victorino la torean toreros de mayor entidad, ¿qué les queda a los que buscan su oportunidad para salir a flote? ¿Les dará a ellos la de El Pilar o la de Daniel Ruiz?
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Cuando esto se acabe

La frase más repetida, la que sale de lo más profundo de nuestros corazones es, “cuando esto se acabe”. ¿Cómo será ese día de la vu...