12 julio, 2016

La muerte del torero

La muerte de un torero produce una profunda conmoción en la sociedad. Es una reacción de dolor inmenso ante la tragedia, generalmente de una persona joven, que muere en el ruedo a causa de las heridas producidas por  un toro. No quiero ni mencionar las reacciones de los monstruos que, amparados en un animalismo falso, celebran la muerte del hombre ante el toro. Las personas de buenos sentimientos sienten un profundo dolor ante la cornada fatal.

El toreo es una actividad de alto riesgo. Hay otras actividades que también conllevan el peligro de la muerte, como ocurre con deportes como el motorismo, alpinismo y otros; a veces, la muerte llega simplemente por la práctica de esos deportes. Sin embargo, el impacto de la muerte del torero en la sociedad es superior a la que produce cualquier otra. ¿Cómo se entiende esta repercusión?

No me cabe ninguna duda que la esencia del toreo es distinta  a la de cualquier deporte.  El enfrentamiento con un ser irracional para generar un arte lleva en sí mismo un misterio profundo. La sociedad española ha convivido desde tiempo inmemorial con el arte de la tauromaquia. La muerte en el ruedo siempre fue considerada como la tragedia del artista que se inmola cuando está buscando su propia recreación artística. Aun siendo un drama, en España se ha aceptado siempre que el torero puede morir en el ruedo. En la esencia de la Fiesta de los toros está la muerte, ya sea la del toro, ya sea la del torero. Esta presencia de la muerte le ha dado contenido al toreo. Nadie podría entender que en el juego del toro y el torero no existiera el peligro. Si la muerte no estuviera presente, la tauromaquia dejaría de tener sentido. Sería un ballet al que podría acceder cualquiera, cuando se sabe que para ser torero hay que estar dotado de unas cualidades especiales.

La sociedad actual ha perdido la noción de la muerte en el toreo. El propio toreo, las corridas de toros, están dejando de ser el referente de esta sociedad. La lenta y contumaz propaganda animalista ha creado una situación extraña en la que a quienes somos aficionados casi nos da cierto pudor reconocerlo en público, algo que era impensable hace cincuenta años.

Pero además, en estos tiempos el poder del toro ha disminuido de forma llamativa. Al toro se le ha quitado pujanza y agresividad, de forma que hay ocasiones en las que el animal llega a producir compasión. Esta misma situación ha desvirtuado al toreo, de forma que una gran parte de la sociedad había llegado a pensar que el peligro no existía en los tiempos actuales con un toro poco agresivo en las plazas.

La muerte en el ruedo de un torero es distinta a todas porque está condicionada por la actitud libre de un ser humano que se enfrenta a un animal agresivo. En otras actividades la muerte es solitaria o se produce en el manejo de una máquina. Ambos casos pueden ser considerados como accidentes, pero ante la reacción de toro bravo no se puede ni pensar en el accidente. El toro coge, hiere y mata a los lidiadores. La historia de la Fiesta de los toros se ha alimentado de la sangre de los toreros como semilla necesaria para que nadie olvide que detrás de una embestida puede estar el final de la vida. Y se nos había olvidado que la muerte siempre acecha al torero.

A veces, la muerte de un torero, trágica siempre, desoladora y lamentable, puede tener un fruto positivo. Es el precio que ha pagado Víctor Barrio, que al morir en el ruedo de Teruel le ha brindado un servicio impagable a la profesión que tanto amó y a la que ha entregado su joven existencia. La muerte ha llegado de nuevo al ruedo del toro para que nadie olvide que cuando un hombre y un animal irracional se enfrentan, la vida está en juego. Es la razón que explica la grandeza del toreo.

Pero hay más. Esta muerte ha desenmascarado a un tipo de personas que están a nuestro alrededor y que esconden los peores instintos que uno se pueda imaginar. Se llega a comprender a quienes no les gusta la Fiesta de los toros, pero cuesta mucho aceptar que haya individuos con tan mala baba y tanta bajeza moral, gente que aprovechando la muerte de un torero han enseñado sus cartas como hijos de perra y piltrafas humanas. Una cosa es ser antitaurino y otra es ser un despojo inhumano.

Honor y gloria a Víctor Barrio, que murió para que su profesión amada alcanzara el respeto de la mayoría en momentos tan delicados para la Fiesta. El consuelo para esa familia, la madre y Raquel siempre en el pensamiento, que sobrellevan el drama con una actitud que solo merecen nuestra admiración.

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10 mayo, 2016

En contra del espectador

Este año se han celebrado dos festejos en Sevilla que debieron suspenderse, bien antes de su comienzo o en el curso del mismo. Son los del lunes 4 de abril y la novillada del 8 de mayo. La autoridad se ampara en el detalle de que los diestros deciden torear para permitir la celebración del festejo, pero esa misma autoridad se olvida de los derechos que tienen los espectadores a presenciar la corrida en las mejores condiciones.
El espectador que paga una localidad tiene derecho a ser testigo de lo que ha pagado, pero no de un festejo que, cuando llueve, ya no es el mismo. En estos tiempos no se puede consentir que el público se moje de forma persistente para ser testigo de algo diferente a lo previsto. Ni el juego de los toros, ni tampoco el comportamiento de los toreros, es el mismo con un ruedo seco que con uno encharcado.
Se entiende que los lidiadores anunciados no quieran renunciar a la oportunidad de torear en Sevilla. En ese caso la misma empresa debe ofrecerles la posibilidad de otra fecha para que puedan cumplir su compromiso. Ante esa necesidad que tienen los toreros de echar adelante un festejo, aunque las previsiones meteorológicas sean pésimas, debe actuar con sentido común la autoridad, que debe preservar la integridad de los espadas y sus cuadrillas, así como defender los derechos del espectador de presenciar un espectáculo íntegro. Y con lluvia no es el mismo espectáculo.
La autoridad lo tiene muy fácil. Basta con que atienda a lo que indica el Reglamento Taurino de Andalucía en su artículo 63, que le faculta para suspender de forma unilateral una corrida si las circunstancias impiden su normal desarrollo.
Así dice el citado artículo:
1.- Cuando exista o amenace mal tiempo de forma manifiesta o haga fuerte viento que pueda impedir el desarrollo de la lidia, el Presidente o Presidenta del espectáculo recabará de los espadas actuantes y del representante de la empresa organizadora, antes del comienzo de la corrida, su opinión ante dichas circunstancias, advirtiéndoles, en el caso de que decidan iniciar el espectáculo, que una vez comenzado el mismo sólo se suspenderá si la meteorología empeora, sustancialmente, de modo prolongado.
2.- Antes del comienzo del espectáculo, en caso de extrema peligrosidad para todos los profesionales actuantes y sin perjuicio de recabar la opinión de los espadas, el Presidente o Presidenta del espectáculo podrá decidir la no celebración del mismo, circunstancia que también procederá en tales situaciones cuando así lo convengan la opinión unánime de todos los espadas o rejoneadores actuantes, quedando vinculada por dicha decisión unánime la Presidencia.
3.- De igual modo, si iniciado el espectáculo, éste se viese afectado gravemente por cualquier circunstancia meteorológica o de otra índole, la Presidencia podrá ordenar la suspensión temporal del espectáculo hasta que cesen tales circunstancias y, si persisten, ordenar la suspensión definitiva del mismo.
Queda claro que si la meteorología es muy mala o empeora ya comenzado el festejo, empeora, el presidente puede ordenar la suspensión. En la novillada del domingo 8 de mayo, cuando murió el tercero de la tarde llovía a mares y el ruedo estaba enfangado. En ese momento el palco ordenó la salida del cuarto. El público huyó, algunos a las gradas y otros a su casa. El sentido común hubiera sido que la presidencia ordenara la suspensión. Es más, el mismo festejo se debería haber suspendido antes, ya que los pronósticos eran muy pesimistas. Así se hubiera evitado que los presentes se empaparan de agua y que el festejo resultara insufrible, en buena parte por el mal tiempo, que alteró totalmente su desarrollo.
Si a ello se añade el retraso del comienzo, la propia lidia tan lenta de nuestros días y el número final, pasadas las diez de la noche, del toro devuelto y que estuvo 25 minutos antes de que se permitiera estoquearlo, pues todo ello motivó que lo sucedido en esta novillada sea algo intolerable que debería mover a los responsables a tomar medidas en el futuro. Y, sobre todo, que alguien piense en el público.

08 mayo, 2016

Una izquierda sobrenatural

Todo estaba preparado para una tarde inolvidable, siempre con el permiso del toro. La llegada de José Tomás movilizó a los aficionados y a los curiosos. Desde  el Rey Emérito al más humilde aficionado, todos se citaron en la plaza de Jerez, que se colapsó ante la llegada del fenómeno. La corrida de Cuvillo fue ideal para la ocasión.  Baja de hechuras, cómoda de cabeza, la mayoría de los  toros se dejaron torear en distinto grado. Solo el quinto desentonó. No pasó nada. A Tomás había que verlo con uno muy bueno y con  otro vulgar.

Esta expectación necesita una justificación en el ruedo. Tomás se presentó en Jerez como lo hace un torero de cuerpo entero, en perfecto estado físico y torero. Su faena al excelente Lanudo lidiado en segundo lugar fue un compendio de toreo. La quietud de las plantas, asentadas en el albero en todos los momentos de la lidia; la templanza en las telas, milimétrica; la colocación ante el toro, siempre en el sitio justo; el ajuste inverosímil de sus muletazos, verdaderamente de asombro; todo fue de impacto.

Estatuarios en el centro, toreo con la derecha de calidad y naturales tremendos, en los que llevó con una lentitud clamorosa al  buen toro de Cuvillo prendido en su embestida hasta más allá de lo posible. Los faroles precedían a los de pecho, completos, pases de pecho de verdad. Todo fue de sensación, la plaza estaba conmovida ante una demostración del mejor toreo del espada de Galapagar.  Si a ello se le suma la solemnidad del diestro, esa forma de andar ante el toro en la que lo domina y lo respeta, se puede entender el estremecimiento de los tendidos ante una obra cumbre de principio a fin. No hay lugar a discusiones, lo de Tomás es otra cosa.

A la tarde le quedaba ver al torero con el toro malo. Fue el quinto, carita alta, desentendido de las suertes, de malos remates, con el que se puso delante para limarle, pase a pase, los problemas. Con la izquierda fue sometiendo con los vuelos de la muleta al toro, ganando un paso porque era el sitio y la distancia del animal, de forma que también con este menos agradable dejó la huella de su toreo. Tomás está puesto y dispuesto.

La corrida tuvo el momento dramático del primer toro, cuando Padilla fue cogido al poner banderillas. Resultó conmocionado con un golpe en la cabeza. Salió mermado para lidiarlo con toda la voluntad del mundo.

El cuarto fue un buen toro. Padilla, que jugaba en casa, salió a por todas. Era necesario triunfar ante su gente en una tarde tan especial. Lo puso todo dentro de su estilo torero. Lo recibió con una larga en tercio, puso banderillas y comenzó con derechazos de rodillas que encendieron al público. Logró el triunfo para irse con sus compañeros en volandas.

Manzanares toreó a placer al extraordinario toro tercero. Fue el torero que ahora aparece por las plazas, tan estético y tan distante. No es fácil ponerse a torear después de José Tomás. Lo mejor, una tanda final más reunida. La estocada recibiendo le dio las dos orejas.

El sexto fue otro gran toro de Cuvillo, al menos por la forma de meter abajo la cara. Manzanares subió su nivel con la derecha ante tanta calidad. Con la izquierda se vio mucho al toro y las tandas fueron breves. La gente ya estaba borracha de toreo y Manzanares se puso a descabellar sin tino.

Con la lluvia por testigo, con el viento fresco presente, la plaza asistió ensimismada a la demostración pletórica de Tomás. Sobre todo, la izquierda, tan maravillosa en el segundo como dominadora en el quinto. Algo sobrenatural. Así se vuelve a plazas.

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27 abril, 2016

Sevilla: 16ª de abono - Dos espontáneos

Dos espontáneos. Fue algo insólito. En el tercero, antes de comenzar la faena Escribano, se lanzó a la plaza un espontáneo ya conocido, que intentó torear con la chaqueta. Se llevó algún sopapo. Y en el quinto se intentó tirar otro que fue cazado en el callejón.

Saludos. Saludaron en las banderillas del segundo Lipi y Fernando Sánchez, que estuvo bien en los dos toros. Buena tarde de José Mora.

Chicharito.  El picador de Escribano brilló en el tercio de varas del tercero. Fue muy aplaudido.


Premios médicos.  El equipo médico concedió sus premios al finalizar la Feria. Morante se llevó el artístico por un quite realizado el 8 de abril, mientras que Jaime Padilla se llevó el providencial, por dos quites hechos ayer a Marco Galán en el mismo toro. Padilla repite en este trofeo.

Sevilla: 15ª de abono - Treinta minutos de retraso

Retraso de 30 minutos. El acondicionamiento del ruedo obligó a retrasar la corrida casi 30 minutos. La megafonía anunció que los toreros habían dado su visto bueno al ruedo. El trabajo de los operarios fue inmenso.

Cambio de zapatillas. Padilla se cambió las zapatillas en el segundo, porque las que tenía colocadas le quedaban un poco anchas y quería unas más ajustadas.

Cuadrillas: Destacó en el tercero el picador Juan de Dios Quinta. En la brega, Álvaro Oliver, de la cuadrilla de Finito de Córdoba, y Daniel Duarte, de Padilla.


Puya rota. En el cuarto se partió la puya. El castigo que recibía el toro era enorme por parte del piquero de turno. 

Sevilla: 14ª de abono - El Juli, herido de gravedad

El Juli, herido. El Juli fue atendido en la enfermería. Según el parte tiene una herida por asta de toro en región glútea derecha de 15 cm. que lesiona el músculo glúteo mayor. Pronóstico, grave, según el doctor Mulet.

Proliferan los cantantes.  De nuevo hubo cantaores en las gradas. El público ya no aguanta estas absurdas manifestaciones y los calló a tiempo.

Caballo herido.  En la suerte de varas del segundo el caballo que montaba Diego Ortiz fue retirado al resultar herido. El reserva, Salvador Núñez, puso la segunda vara.

Cuadrillas.  Muy buena lidia de Juan José Domínguez al sexto. A caballo, destacaron Manuel Molina y Sergio Molina en tercero y sexto.

Viento. El viento molestó a los lidiadores en distintos momentos del festejo.

Sevilla: 13ª de abono - Garrido sufrió una paliza

José Garrido. El matador de toros extremeño pasó a la enfermería después de matar al tercero. Fue atendido de conmoción cerebral y varetazo en región abdominal y axila. Se le pusieron analgésicos y sueros.

Vaqueros. Garrido salió para lidiar el sexto con unos llamativos pantalones vaqueros que llegaban hasta las zapatillas.

Saludos.  Saludó en las banderillas del cuarto José Chacón. En el quinto, Jesús González ‘Suso’ y Luis Blázquez también se quitaron la montera. Entre los picadores aplausos para Barroso y Aitor Sánchez.


Cante en la grada.  Al comienzo de la faena de Manzanares al segundo, comenzó uno a cantar en la grada de sol. No prosperó el asunto, acallado por la propia plaza. El cante debe estar prohibido en los toros.

22 abril, 2016

Sevilla: 12ª de abono - Segundo indulto del siglo XXI

Nuevo indulto. El del cuarto, toro de nombre, ‘Cobradiezmos’ es el segundo del siglo XXI en Sevilla. Antes, el 30 de abril de 2011, fue indultado ‘Arrojado’, de Núñez del Cuvillo por José María Manzanares.

Cuadrillas. No hubo saludos de banderilleros, aunque sí hubo lucimiento, como ocurrió con Curro Vivas en las banderillas del sexto, o de Juan Sierra con el capote.

Picadores.  Fue una buena tarde de picadores. Chicharito picó bien al indultado. Muy bien Vicente González  y Francisco José Quinta.

Música a un toro. Cuando el toro indultado se marchaba a los corrales, la banda tocó música en su honor.


Brindis a un micrófono.  El diestro Morenito de Aranda brindó el segundo a un micrófono de la televisión.

13 abril, 2016

Sevilla: 11ª de abono - La vuelta de Lili

Vuelta de Lili. El buen banderillero de Morante reapareció después de la cornada sufrida el Domingo de Resurrección. Estuvo muy bien toda la tarde.

Bebidas. El que va a los toros estos días de Feria llega con sus combinados en la mano. Además del peligro que supone para la ropa del que resulte rociado, lo que pasa con frecuencia, supone una situación poco adecuada para presenciar el espectáculo. Porque no se ingiere un vaso, lo normal es que se repita una y otra vez. Otro aspecto de la modernidad en los toros.

Saludos. Saludaron en las banderillas del sexto Domingo Siro y Jesús Arruga. Fue muy aplaudido el picador Aurelio Cruz en el cuarto.


Cabestros.  En primero fue devuelto a los corrales y la parada de cabestros volvió a mostrar su calidad al llevarse al toro con rapidez.

Sevilla: 10ª de abono - Frío con media plaza

Media plaza. El cartel no congregó más que media plaza en el coso del Baratillo. Con el frío y el viento, el aspecto de la plaza no fue el de los lunes del alumbrado.

Saludos. Saludaron en las banderillas del segundo Ángel Otero y José María Tejero. En el sexto lo hicieron los hermanos Neiro, Abrahán y José Luis.

Quite de Pirri. El tercero de la cuadrilla de El Cid, David Pirri, hizo un quite providencial enorme a José Luis Neiro en el sexto.

Alcalareño lesionado. El buen banderillero Alcalareño pasó a la enfermería aquejado de molestias en la cadera. Quedó pendiente de estudios radiológicos.


Bolsas de plástico. El viento hizo volar bolsas de plástico por el ruedo en varios toros. Especialmente, en el primero en la faena de El Cid.

Sevilla: 9ª de abono - El Centauro eterno

Centauro eterno. Como apoderado de Lea Vicens, en el callejón estaba don Ángel Peralta, eterno centauro de La Puebla. Se mantiene joven e ilusionado esta gloria del toreo a caballo.

Nombres de caballos.  Los tres rejoneadores anunciaron con las tablillas los nombres de los caballos. Poco a poco se va normalizando esta costumbre tan acertada.

Música.  La banda volvió a dar un concierto maravilloso, que para algunos es el mayor aliciente de estos festejos.

Puntilleros.  No se entiende bien que en Sevilla los puntilleros de los matadores retrasen el arrastre a las mulillas. Ayer ocurrió varias veces. La autoridad debe intervenir con energía.


Diez minutos. Es el tiempo que estuvieron los caballeros en la plaza tras el paseíllo antes de la salida del primero.

Sevilla: 8ª de abono - El Rey Juan Carlos, con la Fiesta

El Rey Juan Carlos. El Rey emérito Juan Carlos I asistió a la corrida desde el Palco Real acompañado por su hija Elena y su nieta Victoria Federica. La plaza estalló en una ovación prolongada cuando apareció en el palco. Se reconocía así su apoyo a la Fiesta sin reservas.

Brindis al Rey. Los tres espadas le brindaron al Rey Juan Carlos sus primeros toros entre el clamor popular.

Fallo del palco.  Hace unos días acertó José Luque Teruel al no devolver un toro a los corrales, pero ayer se equivocó. Ese toro parecía lesionado de salida.

Cuadrillas.  Excelente Chocolate al picar al quinto. Muy bien Luis Blázquez y Rafael Rosa en las banderillas de ese mismo toro.


Espontáneo.  Un espontáneo con camiseta del Betis quiso saltar al ruedo pero fue atrapado antes de hacerlo.

Sevilla: 7ª de abono - Música para Curro Javier

Curro Javier. De nuevo la plaza de Sevilla se volcó con la actuación de Curro Javier, que colocó dos pares enormes en el tercero. La música comenzó a sonar antes de colocar el segundo, como homenaje a uno de los banderilleros más laureados del toreo en Sevilla.

Cuadrillas. Además de Curro Javier, que lidió bien al sexto, destacó con el capote José María Soler en el segundo, lo mismo que Javier Ambel en el tercero. Saludó Guillermo Barbero en el tercero.

Doble brindis.  Miguel Ángel Perera brindó sus dos toros a la plaza. En ambos dejó la montera colocada boca abajo en la segunda raya.


Toro encelado y coleo.  El quinto se enceló con el caballo y no había manera de sacarlo. Lo hizo en las dos veces que fue picado. Morante coleó al toro con acierto en las dos ocasiones.

08 abril, 2016

Sevilla: 6ª de abono - Fernández Pineda, al menos un quite

Fernández Pineda. El diestro Antonio Fernández Pineda actuó de sobresaliente. Hizo un quite por chicuelinas en el sexto muy entonado.

Saludos excesivos.  Hubo muchos saludos de banderilleros por pares buenos pero si alcanzar el grado de calidad para los saludos. Lo hicieron  Domingo Siro, Jesús Arruga (tres veces), Miguel Ángel Sánchez y Vicente Osuna. Todos de la cuadrilla de López Simón. Destacó la lidia de José Chacón en el quinto.

La banda.  Comenzó a tocar el pasodoble muy tarde en el sexto. Se consigue con ello que los toreros alarguen las faenas. En otros momentos del festejo tocó sin causa justificada.

Las zapatillas. López Simón perdió las zapatillas en la lidia del segundo. Se quedó sin una por un pisotón y se quitó la otra de inmediato.

Sevilla: 5ª de abono - Percance y casta torera de Alcalareño

José Manuel Alcalareño. El excelente banderillero de El Cid fue cogido en el primer par del segundo toro. No pasó nada de milagro. En un alarde casta, Alcalareño cogió los palos para clavar el tercero de la tanda.

Saludos. Saludaron en las banderillas del sexto Jarocho y Fernando Sánchez, que estuvo bien en los dos toros. Buena tarde de Miguel Martín.

Juan Bernal.  Fue derribado en el quinto, se repuso y picó de forma acertada en la segunda vara. En su caída, el monosabio coleó al toro que se había ensañado con el caballo.

Colombiano. Un colombiano saludó a Madrid en el sol. La confusión de plaza no tiene ninguna excusa.


Clarineros. En el cuarto los clarineros emitieron su habitual gallo de todos los años. Lo enmendaron a continuación con un toque solemne y alargado que fue un prodigio.