23 mayo, 2014

El privilegio de Morante

Se ha podido leer y escuchar de todo sobre el mitin que ayer dio Morante en Madrid. Fue la clásica tarde que estos espadas tienen cuando no lo ven claro. Su lote no fue para torear como los ángeles. El escándalo se acrecentó con la forma de tirarse a matar. Nada nuevo bajo el sol. Es el mismo torero que ha inspirado páginas maravillosas sobre su arte torero. Y en cuanto vuelva a cuajar una tarde redonda lo de Madrid será historia.

Sin embargo, como aportación de quien lo conoce bien, tengo la impresión de que José Antonio Morante no está fino este año, parece que no está suelto de muñecas y que le atenaza la responsabilidad de tener que llenar en 30 tardes y estar bien siempre para no defraudar. O quien sabe si esta aparente falta de forma se debe a otros motivos físicos o psíquicos, pero la realidad es que Morante ofrece una imagen diferente a la del año pasado. A pesar de ello, el privilegio de estos artistas es que en una faena ponen a todos de acuerdo. Con el añadido de que esa faena da igual donde la hagan, ya que aunque sea en una plaza menor nadie torea al toro chico como lo hace el de La Puebla. Es un privilegio de unos pocos. Morante es uno de esos privilegiados.
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15 mayo, 2014

San Isidro desde el salón

Después de los malos ratos pasados en la Feria de Sevilla, más que nada por la falta de público y la falta de brillantez de muchos festejos, este aficionado se pone por las tardes a ver las corridas de San Isidro por televisión. Lo primero que aprecia es que también ha bajado la asistencia de público en Madrid. En la corrida de ayer día 14, con un cartel medio alto, también había mucho ladrillo a la vista. Es decir, que el problema también tiene una base de tipo económico; o resulta que hay menos afición a los toros. Hace pocos años, con carteles de menos fuerza, la plaza de Las Ventas se llenaba siempre.

De lo que he podido presenciar hay algunas cosas que merece la pena comentar. Es conocida la heterogeneidad del público madrileño. No son más de tres mil los que acuden diariamente a la plaza. Hay mucho asistente ocasional. Con este dato no es fácil dotar a coso de uniformidad en las reacciones. Este detalle tiene relación con las orejas que se conceden, las protestas por toros inválidos o por la propia valoración de lo que hacen los lidiadores. Además, se turnan cinco presidentes en el palco, con lo cual la diversidad de criterios convierte a la plaza en una torre de Babel.

Me gustaría referirme a los hechos que me parecen los más relevantes hasta el momento. La corrida de Parladé ha sido un bofetón violento a los que de antemano condenan a las llamadas ganaderías comerciales. Se ha dicho hasta la saciedad. Si esa corrida hubiera llevado algún hierro que todos sabemos, en estos momentos habría campanas de alabanza para cantarla. Pero era de Parladé, y eso ha supuesto un golpe duro para los que pensaban que esa ganadería era una basura comercial. Me gustaría que saltara una más variada, encastada y brava, pero no me parece que vaya a resultar fácil.

Con esa corrida estuvo entregado, valiente, heroico y algo alocado Iván Fandiño. No tuvo nada que ver con el torero prudente de Sevilla, donde es cierto que no tuvo toros claros, pero donde no dio el paso adelante para arriesgar y buscar logros mayores. Ese torero sí que es admirable. Fue un compendio de firmeza, buena técnica y de calidad a ratos. Su decisión de matar a pecho descubierto al segundo de su lote ha sido muy cuestionada. Pienso que fue una decisión puntual porque necesitaba dar un paso adelante para abrir la Puerta Grande. Como detalle aislado me parece algo maravilloso. Pero debe quedar claro que la suerte de matar debe hacerse con la muleta, porque es como se puede valorar mejor la técnica del diestro en el momento de la verdad. Tampoco me agradaría que se pusiera ahora de moda eso de entrar a matar sin muleta. Ya se sabe que en el toreo las modas prenden pronto. Basta ver lo que pasa con las espantosas tafalleras o las manoletinas. Así pues, en mi opinión, la decisión de Fandiño me pareció arriesgada y válida para ese momento.

Ayer fue una de esas corridas de Madrid que ya nos parece que hemos visto mil veces. Toros flojos y de hechuras muy poco armónicas de La Palmosilla, con varios toros al corral, un festejo de duración inadmisible; en fin, un suplicio.

Y en la corrida, un toro de Torrealta con mejor condición y una faena de Joselito Adame con muchas virtudes. No es fácil hacer una valoración completa en la televisión sobre la petición de oreja, tampoco se puede uno dejar llevar por los comentarios desaforados de Manuel Caballero, que debería entender que la objetividad debe presidir a un analista taurino en estas retransmisiones, pero si la petición fue mayoritaria no se comprende por qué el presidente no la concedió. Otra cosa es si la faena que pude ver tenía méritos para ser premiada con una oreja en Madrid. Todo este asunto del toreo ha cambiado mucho. La subjetividad de Madrid es tremenda. Hace unos años esta faena no hubiera sido proclamada como merecedora de trofeo. Sin embargo, si había mayoría en la petición, la obligación del palco era haberla concedido.


En definitiva, Madrid sigue caprichosa, mucho más cuando se confirma lo que decíamos al principio. Es una plaza en la que hay un grupo minoritario fijo y miles de espectadores circunstanciales. Todo ello con cinco presidentes, cada uno hijo de su madre y de su padre. Esto sigue hoy con Ponce en la plaza. Esperemos que sea respetado por los intransigentes habituales de este coso. Les iré dando mi opinión en días sucesivos de lo que vea en la televisión.  
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13 mayo, 2014

Una Feria que no debe repetirse nunca más

La feria taurina de Sevilla de 2014 pasará a la historia como una de las de menor aceptación por parte del público. Debido a la ausencia de algunas figuras, la plaza no se ha llenado ningún día. Fue especialmente doloroso el aspecto del coso en días tan señalados como el martes, miércoles o jueves de Feria, en los que se rondó la media plaza. El día de mejor entrada aparente fue el sábado de farolillos. No se puso en ningún festejo el cartel de ‘no hay billetes’.
 
Para el futuro se impone un tiempo de reflexión con todos los implicados, es decir, la propiedad, la empresa y los toreros, para que no se repitan las circunstancias de este año. Es cierto que la situación económica ha jugado un papel decisivo en este descenso de espectadores, pero la realidad de los carteles ha tenido una influencia manifiesta.
 
Nadie puede considerar que ha triunfado. Los toreros ausentes no deberían estar satisfechos. Su ausencia le ha hecho un daño grave a una feria emblemática y fundamental en la temporada. El descenso de espectadores no debería ser motivo para que estuvieran alegres, aunque al no acudir ya sabían que el daño era irreparable. La empresa, como organizadora, no puede más que estar preocupada por los resultados del ciclo. Además, su apuesta de una feria para buscar las figuras del futuro no ha tenido el resultado apetecido. La Real Maestranza de Caballería, poco dada a salir a la palestra, debe mover sus hilos ante la situación creada. Es necesario que reúna a las partes enfrentadas para que se llegue a un acuerdo.
 
La Feria no ha sido buena en general. Se han cortado seis orejas por parte de los matadores de toros: Esaú Fernández, Javier Jiménez, David Mora, Joselito Adame, Juan José Padilla y Antonio Ferrera. Hubo algunas vueltas al ruedo significativas, como las de Manuel Escribano, El Cid, Enrique Ponce y Padilla. En materia de rejones, cinco orejas para Diego Ventura, dos para Andrés Romero y una para Rui Fernandes. Luis Valdenebro dio una vuelta al ruedo.
 
En lo que se refiera a las ganaderías predominó la mediocridad. La mejor corrida completa ha sido la de Montalvo, lidiada en la corrida de apertura. Con buen nivel, Victoriano del Río, Torrestrella y Victorino Martín. Tuvieron graves problemas en los corrales Daniel Ruiz y Garcigrande. El caso de Daniel Ruiz es grave. Solo pudo lidiar dos toros y uno de ellos fue el de menos trapío del ciclo, admitido por los equipos gubernativos. Fracaso total de Fuente Ymbro, Juan Pedro Domecq y Jandilla. La de El Pilar se salva por el gran  toro Niñito, probablemente el más completo de la Feria. El otro toro excepcional fue Disparate, de Victorino Martín.
 
Al margen de los trofeos, es preciso hablar de los toreros. La faena de Ferrera fue excelente, puede que la mejor y la única que podía haber merecido las dos orejas aunque se conformó con una por culpa de la espada. Buena labor de David Mora, pero por debajo del toro Niñito. Meritoria la tarde de Esaú Fernández; feria difícil pero resuelta con buena nota de Manuel Escribano. Sorprendió el joven  Javier Jiménez en su alternativa. Joselito Adame estuvo bien en su segunda tarde, pero con dos toros para haber logrado un éxito de clamor. Muy entonado Padilla, arropado por un enorme fervor popular. Enrique Ponce, magistral en su vuelta a Sevilla y aclamado por su apuesta por estar en la Feria.
 
Entre los toreros que no han dado la talla en este ciclo cuando se esperaba más de ellos hay que mencionar a Antonio Nazaré, Javier Castaño, El Cid, Sebastián Castella, Iván Fandiño, Daniel Luque, El Cordobés y El Fandi.
 
Magnífica la feria de las cuadrillas en general, con mención para la de Castella, compuesta por José Chacón, Javier Ambel y Vicente Herrera. Destacó la de Castaño con David Adalid, Fernando Sánchez y Marcos Galán, con su habitual puesta en escena. Destacaron Alcalareño, Miguel Martín y Abrahán Neiro. Entre los picadores, Juan Bernal y Manuel Jesús Ruiz Román fueron los mejores.
 
El percance más serio de la feria lo sufrió el joven David Galván. También fue atendido de una herida leve el matador Daniel Luque.
 
La autoridad cumplió, lo que no quiere decir que acertara siempre. Se colaron algunos toros de poca presencia, se mantuvieron inválidos en el ruedo y algunos trofeos no tuvieron consistencia. Sin embargo, la nota media fue de aprobado.
 
Lo que quedará de esta Feria es la falta de público. Así será recordada por desgracia. Lo que ha ocurrido no es bueno para nadie. Y Sevilla, su plaza y el comercio que vive del mundo de los toros han sido los grandes perjudicados. Esta Feria no debe repetirse.
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El público y la pasión

Los aficionados gozamos con las películas taurinas antiguas. Es cierto que muchas veces nos quedamos sorprendidos porque el toreo de la...