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11 diciembre, 2018

García Palacios



La inmensa pena que siento por la muerte de José Luis García Palacios solo se mitiga por el gozo de haberlo conocido. José Luis era, en el sentido machadiano de la palabra, un hombre bueno. De tanto llevar por bandera la sonrisa, ese rictus se había quedado ya para siempre marcado en su rostro. Tenía ese don de la amabilidad tranquila que adorna a los elegidos. Su talante era de concordia permanente. Para todos tenía la palabra oportuna en cada momento. Era un bálsamo de paz y sosiego. En esta hora de su adiós para siempre no hay calificativos que definan a quien fue siempre todo un señor.

Con su porte elegante y distinguido era como un patricio romano. El pelo encanecido le había otorgado el grado de venerable. Adelantaba su mano en señal de una cordialidad ya casi desaparecida. Había logrado quitarse ataduras y aparecía como un pájaro libre para opinar de lo divino y lo humano. De esta forma rompía los esquemas en los actos que presentaba, que afrontaba de manera distendida, sin guion previo, fiel a sus ideas y a sus recuerdos. 

Eran recuerdos de una vida intensa de trabajo para los demás desde su rango de empresario. Trabajó con denuedo por los hombres del campo y logró cotas de bienestar insospechados para quienes se enfrentan cada día a la incertidumbre de la cosecha. Fue un ejemplo de triunfador sin mácula, pero sobre todo su mayor éxito fue que tuvo el respeto y la admiración de todos.

Fue un onubense que siempre llevó a gala a su tierra por todos los rincones del mundo. Nunca se cayó Huelva de sus labios. Y fue, por eso escribo estas líneas, un hombre del toro. Ahí estaba fiel a su barrera de La Merced o a su tendido en Sevilla. Ahí queda su denuedo por la ganadería de Concha y Sierra. Y ahí está Albarreal, los toros que pastan en la Dehesa Juan Esteban, como ejemplo de su constancia ganadera. Fue un mecenas para todos los artistas. Creó los premios taurinos de Caja Rural, ahora denominados como Pepe Luis Vázquez en homenaje al gran torero sevillano, y auspició la publicación anual del libro Maestranza de Sevilla. Fue un gran mecenas taurino.

En  la tristeza que me ahoga quiero recordarlo cuando presumía de su parecido con Pepe Luis Vázquez, con el que alguna vez lo habían confundido. Y lo contaba como un niño chico feliz y contento. En esta desolación que supone  la muerte, solo nos queda el alivio de su ejemplo. Gracias por todo José Luis.

La mejor información taurina en https://sevillatoro.es/

26 abril, 2011

Pepe Luis Vázquez, la Sevilla eterna

El pasado lunes se entregaron los trofeos de Caja Rural del Sur, ya por la sexta edición. En Caja Rural de Sevilla estuvieron El Juli, el hijo de Moisés Fraile y la cónsul de Francia en Sevilla. También se presentó el libro Maestranza de Sevilla, año 2010, que tengo el honor de dirigir y que ha alcanzado su doce más una edición. A quien no se esperaba era a Pepe Luis, a secas, que en el futuro dará nombre a los premios.

Pepe quiso asistir personalmente al acto. Lo hizo a pesar de su muy avanzada edad y de los múltiples problemas y achaques que le afectan a la vista, audición y movilidad. Pero estuvo allí con todos su hijos y su nieto, que también se llama Pepe Luis. Dijo su hija Mercedes: "Ha querido venir y nos ha sorprendido, porque no quiere ir ni al médico".

Cuando Pepe Luis entró en la sala donde se celebraba el acto, multitudinario en asistencia, todo el mundo estalló en una de las ovaciones más largas, emotivas y sinceras que he escucha doen mi vida. Era Pepe Luis en vivo y directo, aún entre nosotros, en un acto torero. Pepe Luis es el símbolo taurino de Sevilla. Es Sevilla misma.

El Juli parecía un niño chico al ver al maestro de maestos tan cerca. Todos estábamos seguros de que vivíamos un momento histórico. Por allí apareció otro monstruo del toreo sevillano como Diego Puerta. Fuena jornada inolvidable.
A la familia García Palacios hay que agradecerles que hayan tenido el acierto de bautizar a estos trofeos, obras de Nacho Martín, con el nombre de Pepe Luis. Y también que hayan posibilitado que el torero de la Sevilla eterna haya posido asistir a un acto que ya pasa a la historia de Sevilla por puras circunstancias temporales. Pepe Luis sigue y allí lo vimos. Tiene muchas facultades perdidas, pero sigue con la memoria intacta para recordar a cada uno de los que nos acercamos para honrarlo y venerarlo como se merece.  Que sea por mucho tiempo.  
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