20 enero, 2011

Los toros enfundados


En una revista taurina semanal aparece un toro en la portada. Es un toro en la libertad del campo. Lo miro una y otra vez porque algo no me cuadra del todo. Lo sigo mirando. El toro es un animal bellísimo en el campo y en la plaza. Este de la portada es bello, pero hay algo que altera su estado natural. Después de un rato mirando comprendo qué es lo que tanto me perturba. Los pitones están cubiertos por las fundas tan de moda. Las fundas han logrado quitarle al toro una parte de su hermosa estampa.

Las fundas fueron discutidas al principio. Al cabo de algunos años, se las pone a sus toros incluso Victorino. En un intento de preservar las astas de los accidentes naturales que pueden ocurrir en el campo, o bien porque los ganaderos quieren asegurarse el pase en los reconocimientos, esta medida se ha popularizado, aunque hay quien piensa que las fundas contribuyen a debilitar las cornamentas, mientras que hay quienes opinan que estos procedimientos nuevos para el manejo de los toros son perjudiciales para los mismos, y hasta algunos afirman que tanto movimiento encubre el arreglo de las astas. No tengo fundamentos científicos suficientes para hacer un juicio acertado.

Pienso que habrá ganaderos que pondrán las fundas con el mínimo trasiego y castigo para sus astados. Seguro que hay otros que aprovechan las fundas para manipular sus defensas. En mi caso, lo que me produce una inmensa tristeza en ver a un animal escayolado, amordazado, deteriorado en su primitiva anatomía, porque sus pitones han sido enfundados. Ese toro con fundas no es un toro natural, es un animal de mirada triste al que le han puesto unos adefesios en las puntas. Si no hubieran abusado tanto de las prácticas fraudulentas, no habría necesidad de proteger nada, pero como son permanentemente sospechosos piensan que porque ponen las fundas ya son honestos. Quiero lanzar un canto por el toro natural. Quiero rechazar esa imagen extraña del toro enfundado.
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com/

1 comentario:

  1. Y tienes toda la razón, Carlos.
    También hay que decir que los pocos ganaderos íntegros que quedan por ahí, dicen que eso de las fundas no es más que un afeitado autorizado y astutísimo, pues al quitarle las "protecciones" a los pitones hay que meterles mano para dejarlos bonitos.
    Además, el hecho de que haya que inmovilizar a los toros ¡dos veces! para este numerito, ocasiona que los astados se familiaricen con el ser humano y que se sientan derrotados e impotentes, cosa que demuestran continuamente en las plazas con su comportamiento derrotista.
    ¿Qué sigue? ¿Criar a los toros en jaulas como a los hámsters, con una ruedita/noria para que hagan ejercicio?

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