15 mayo, 2011

Alegrías y penas de un año decisivo

Nos hemos metido en la dinámica de la temporada y apenas tenemos tiempo para ver lo que pasa cada día. Los problemas de fondo de la Fiesta se han quedado aparcados. Ha pasado la Feria de Sevilla y estamos inmersos en San Isidro. Algunas conclusiones deben extraerse.
La asistencia a las plazas ha bajado. Sevilla lo ha notado, en Jerez ha sido descarado e incluso en Madrid no se pone el “no hay billetes”, aunque más del 80% de la plaza está abonada. Hay crisis, pero acudir a una plaza de toros es hoy mucho más caro que hace algunos años, admitiendo que todo sube, pero el costo de las entradas se ha disparado. Las empresas hacen sus cuentas y todavía deben salir si se conforman con más de media plaza en festejos de abono. Lo que sigue pareciendo urgente es la reconversión de muchos aspectos. Los costes de los festejos deben bajar. Y las empresas deben adecuar los precios a esa bajada.

En asuntos taurinos vivimos una decadencia de las exigencias, que no es más que el reflejo del menor conocimiento de los cánones que tiene los que acuden a las plazas. La corrida de toros es un espectáculo al que asisten muchas gentes que desconocen los fundamentos de la lidia. Son los que van a divertirse.  Los entendidos son un grupúsculo mínimo que no tiene ni voz ni voto. La autoridad no se resiste a las peticiones populares y cede en todo lo que quiera la masa. Eso conlleva una degradación del espectáculo. Algunos prensarán que esa misma degradación es el indulto de Sevilla, pero ya he explicado mi opinión sobre el indulto y no hay que meterlo en el mismo saco. Cuando hablo de degradación me refiero a que los toros no se pican por las artimañas de los picadores, que los toreros abusan de las triquiñuelas para encandilar a los públicos, que no hay quites, que no hay toreo de capa, que se canta lo mediocre como bueno, que las estocadas bajas tiene premio y cosas parecidas. 

En épocas de crisis se consiente una bajada de la calidad de los eventos con miras a mantener su popularidad. Es lo que está pasando. En el asunto de los indultos, en plazas de segunda y tercera se van a indultar este año multitud de toros. A final de año se harán las comparaciones con temporadas anteriores. El de Sevilla, bueno en sí mismo, ha abierto la puerta a indultos de tres al cuarto en plazas de pueblo.

Nos quedan cosas que ilusionan. El renacimiento del mejor Manzanares, la maestría lidiadora de El Juli, el arte profundo y único de Morante, la esperanza de Luque, la firmeza de Castella y Perera, la revelación de Fandiño, y la cuadrilla de Manzanares. Por sí mismo esa cuadrilla se ha convertido en parte de la corrida. Qué manera de picar, lidiar y banderillear a los toros. Es la parte bella e inmarchitable de la Fiesta.

Y por si faltara poco, en el tramo final del año volverá José Tomás. Lo hace en Valencia, que es plaza de primera. Es el aliciente definitivo, pero que no haya locuras, porque Tomás debe volver para torear con los buenos. Lo demás sería un espejismo. De ello haremos algún comentario en breve. 
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com

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