17 marzo, 2017

Dávila Miura

Cuando anunció que volvía a los ruedos para lidiar la corrida del hierro familiar en 2015, la sorpresa fue mayúscula. Eduardo Dávila, Miura por parte materna, no volvía a los ruedos para lidiar una corrida cualquiera; su gesto era para celebrar los 75 años de la presencia de la mítica ganadería en Sevilla. Eduardo solventó con eficacia el compromiso. Quienes le admiramos como persona y hemos podido disfrutar con su honradez torera, suspiramos tranquilos cuando paseó la oreja después de su afortunada tarde maestrante. Eduardo había cumplido un sueño. Ya podía volver a sus labores de apoderado y a enseñar a los aficionados prácticos. 

Pero el torero tenía en mente otro reto: la de Miura en Pamplona. También resolvió en envite con esa difícil facilidad que aporta el oficio bien aprendido y el conocimiento exacto de las reacciones de los toros que se crían en Zahariche.

Ahora quiere completar el círculo con otra de Miura en Las Ventas. Nada de alivios; Eduardo se volverá poner el traje de luces para rendirle homenaje a la ganadería a los 175 años de su existencia. 

Otra vez nos llena de inquietud y sobresalto a todos los que le conocemos. Es Madrid y Miura. Por mucho que mantenga un perfecto estado físico, a pesar de que no ha dejado de torear, esta apuesta ya tiene rango de palabras mayores. Pero Eduardo es tozudo y quiere rematar su propia trilogía miureña.

Será el 11 de junio y sus amigos están deseando que ya sea día 12 para quedarse tranquilos. Aunque a muchos les parezca una locura, ahora que lo pienso bien resulta que estos gestos solo se producen en el toreo. Eduardo Dávila Miura saldrá a Las Ventas sin ninguna ventaja. ¿Se imaginan a un artista retirado de cualquier tipo de actividad que se anunciara por un día para  volver a ejercer su profesión? El juicio sería totalmente benévolo de antemano. Cuando Eduardo, muleta en mano, se ponga delante de uno de Miura en Las Ventas el 11 de junio, todos le exigirán que se ponga en el sitio y que vuelva a bordar sus eternos pases de pecho. Por eso el toreo es distinto. Por eso es cierto que los toreros están hechos de otra pasta. Respeto y admiración por un matador que, por puro romanticismo, se va a exponer de esta forma. Suerte, torero.

La mejor información en http://sevillatoro.es/

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