16 marzo, 2011

Baño de moralidad


La temporada ha echado a andar y los asuntos palaciegos quedan ya postergados para el próximo otoño. No todos. Ojalá la ILP por la Fiesta prospere. Los taurinos ya están en sus cosas. Los del G-10, y los demás, que todos son toreros hijos de Dios, a torear lo que puedan, unos todos los días y algunos casi nunca. Los ganaderos, a lidiar todo lo que les dejen. Los empresarios, a lo suyo. La afición, a pagar y poco más.

Pero no es así. La Fiesta tiene una enfermedad de base que necesita cuidados urgentes. Y nadie sabe dónde está la Unidad de Cuidados Intensivos que la pueda reanimar. Entre otras cuestiones, no es de recibo que los taurinos digan una cosa en los medios y en los foros, mientras que luego en la plaza sigan atropellando la razón taurina. No se han convencido que el único camino posible para este espectáculo es la regeneración moral de todas sus estructuras. El mundo del toreo requiere con urgencias un baño de moralidad. Y por supuesto no necesita soluciones a toro pasado, sino que hay que hacer prevención.

Hay aspectos que parecen irresolubles. No quiero dar la impresión de que sea el asunto que más me preocupa; lo de los pitones es una muestra más del abandono de esta Fiesta. El afeitado es universal en el toreo: o casi universal, dicho con el respeto debido a quienes han pagado con su sangre la entrega en su profesión. En este país, y en Andalucía en particular, no se analiza un pitón desde hace un lustro. Y no se hace, entre otras cosas, porque en los tribunales los expedientes no prosperan, como ha pasado en más de una ocasión. Pero no hay que llegar a esas situaciones. Lo que hay que hacer es no afeitar. Es decir, hay que tener honradez ganadera para no manipular ni un pitón,

La administración andaluza, tan buena en tantos asuntos relacionados con la Fiesta, ha abandonado la vigilancia del fraude. Por eso suena a chiste que se diga que se abre ahora un expediente a Zalduendo, por la corrida del 26 de octubre de 2010 en Sevilla, cuando en Andalucía no se analiza un pitón nunca. Fernando Domecq debe estar temblando de miedo. Es un paripé absurdo que no quiere más que tapar la permanente ineficacia y dejación de funciones del gobierno de Andalucía. Es un canto al sol. Y no sé ni siquiera si es verdad, porque nadie ha comunicado nada de forma oficial. También la administración debe bañarse de moralidad, tanto a la hora de informar como a la hora de cuidar la pureza e integridad de las corridas de toros.
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com/

2 comentarios:

  1. Don Carlos, la horadez ganadera por desgracia escasea más que la bravura de los toros que afeitan.
    Por suerte o por desgracia la única plaza de España donde se sanciona por afeitado es Logroño.
    Un saludo.

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  2. Doctor: El órden jurídico está apoyado sobre dos pilares fundamentales, la buena fe de los que lo construyen (legisladores), la de los que lo aplican (jueces y autoridades administrativas) y la de los que están sometidos a él (gobernados). Y por otra parte, un profundo sentimiento ético de todos ellos.

    Cuando cualquiera de esos tres elementos de una relación que resulta ser jurídica en un momento determinado abdica a la buena fe y a la ética que debe guiarla, suceden cosas como las que pasan en la Fiesta actualmente y se buscan los "tecnicismos legales", para, sin "salirse de la letra de la ley", burlarla, independientemente de que ese actuar sea materialmente antijurídico, pero formalmente no lo sea.

    Efectivamente, la Fiesta necesita una renovación en sus conceptos éticos y quienes son elementos activos de ella, también deben replanteárselos, y poner siempre la buena fe por delante (ojo, "buena fe" no es sinónimo de estupidez) porque como dijo un torero importante aquí en México, de seguir por ese camino, "se la van a cargar..."

    Saludos desde Aguascalientes, México.

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