29 enero, 2012

Confusión y fraude

La publicación de los carteles de las Fallas de Valencia ha contribuido a crear más confusión. Los carteles son impropios de una Feria de plaza de primera categoría. Puede que Casas no haya tenido otra opción. Con estos carteles la gente no acudirá masivamente al coso. Cuando lo que procede es organizar grandes eventos para que las plazas revienten, nos encontramos con esta pobre Feria que no añade ninguna gloria al presente.

Parece que la empresa valenciana pagará un dinero importante a ASM, unos 279000 euros, que se repartirán los toreros del G-10, tanto los que están anunciados como los que no lo hacen. Es decir, un torero como Perera, no anunciado, ganará dinero en Fallas. Y se habla del pacto entre las figuras, de forma que el que lo incumpla abonará una multa astronómica de un millón de euros.

El aficionado no entiende nada. La empresa debe abonar ese dinero, que se supone que saldrá de lo que paga el operador de televisión. Además, hay que pagar la parte correspondiente de los derechos de imagen a los ganaderos, subalternos y demás intervinientes. Todo ello sin olvidar que cada diestro tiene su contrato estrictamente artístico por torear, al margen de los derechos de imagen.

Simón Casas abarata la Feria. Si contrata a todas las figuras el presupuesto resulta muy caro. Hay diestros, como Ponce en Valencia, a los tiene que llevar. Para ello prescinde de otros, en este caso de El Juli, Morante, Perera, Cayetano y Jiménez. Y contrata al citado Ponce, Manzanares, Talavante, El Fandi y El Cid. ¿Por qué discrimina a algunos? Dicen que no ha contratado a los que tienen apoderados independientes. Dicho de otra forma, ha contratado a Ponce y a El Cid, que tienen apoderados no vinculados a empresas, y a los toreros de sus socios Choperitas y Matilla. De camino se señala a dos principales inductores del problema para castigarlos: El Juli y Perera. 

Este sistema es un fraude para la afición. Se admite el enfado de las empresas ante el cambio. Ni es el momento y, posiblemente, tampoco son las formas; incluso el fondo del asunto es discutible. Se ha conseguido que los empresarios hagan ferias de peores contenidos. No pueden estar contentos. La regla básica de un organizador es presentar lo mejor del momento. Cuando estamos intentando revitalizar la Fiesta con la entrada en Cultura, la lucha contra las administraciones peseteras que buscan solo dinero en los pliegos, la búsqueda de la casta perdida, la promoción de la tauromaquia con la llegada a TVE, en fin, cuando hay una coincidencia en las necesidades del toreo, nos encontramos con este fiasco de la primera Feria del año descafeinada. Si ahora acude menos gente a los toros, que nadie se queje.

Y hay otra cosa que me llama la atención. Si el G-10 ha hecho un pacto, ¿cómo puede aceptar que las empresas castiguen a algunos de sus componentes, caso de El Juli y Perera, porque no tienen apoderados empresarios? Se rompe la libertad para contratar. A unos del grupo se les premia y a otros se les castiga. Ya no vale la historia o la trayectoria de un torero. ¿Es esto lo que quiere el grupo del G-10? ¿Admite que las empresas castiguen a algunos de los suyos?

Los toreros llevan razón en sus peticiones, pero las han planteado de forma inoportuna. Su plante ha logrado unos carteles mediocres en las Fallas. En Sevilla, ya veremos, pero el asunto puede ser parecido. Y ahora el grupo que manda, al margen de que se repartan dinero de la imagen entre todos, se fractura porque a unos los contratan y a otros los castigan. Me gustaría saber si Talavante o Manzanares están satisfechos con que El Juli y Perera paguen el pato de algo que han parido en conjunto. Y no vale eso del pacto y la multa por incumplir el acuerdo. Al final, la Fiesta pierde. Que se lo piensen. Me temo que el grupo se irá al garete. ¿Qué falta le hace a Perera estar en un grupo donde nadie le defiende cuando lo marginan de forma arbitraria? ¿No será que ahora hay que acabar con los apoderados indepedientes? ¿Todos al redil de las empresas? Y nadie debe olvidar que los toreros están para torear. Y Perera, El Juli y demás damnificados también están para torear. Se supone.
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com

2 comentarios:

  1. Se veía venir. La inoportunidad de los toreros, la cortedad de miras de los empresarios, la torpeza de todos y la crisis —que ahí está— han desembocado en una auténtica ceremonia de la confusión. Como muestra, ahí están los carteles de Valencia, realmente impresentables.

    Respecto al anatematizado G-10, en el que ni son todos los que están, ni están todos los que son, coincido con vosotros en que o cambian los planteamientos y los pactos con ASM, o se van todos al garete. Ignoro los intrígulis del entente, pero no entiendo que los integrantes del ASM se repartan unas sustanciosas sumas actuen o no en las ferias televisadas. También me gustaría saber cómo y en qué proporciones se reparten esas sumas.

    Lo evidente es que cuando la situación económica exige más que nunca la confección de carteles atrayentes y de tirón (¿no se hablaba de un mano a mano Morante – Manzanares en Sevilla?), a los aficionados se nos ha caído el alma a los pies al conocer los carteles de las primeras ferias. Y hablo en plural, porque si los de las Fallas son un engendro, ¿Qué calificativo merecen los de Arles? ¿No habíamos quedado con que en Francia si sabían hacer las cosas?

    ¿Y qué decir de esos “grandes aficionados” que se frotan las manos ante la avalancha de carteles toristas —y baratos— que se nos avecinan? A ver cuanta gente llevan a las plazas. Lo dicho: una auténtica ceremonia de la confusión… y un fraude a la afición.

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  2. Carlos, y no te olvides de la negociación de la Tv, que ahora paga y "pinta menos", y encima va a perder abonados....así que la confusión es todavia más patente. ¿Moles o Prisa, tiene lso dias contados para retransmitir toros con estas condiciones?

    Un abrazo

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