28 septiembre, 2009

Detalles de un fin de semana taurino


El fin de semana nos ha aportado muchas noticias, algunas emotivas, otras preocupantes. Por cercanías, es necesario lanzar un grito jubiloso por la proyección ofrecida por Daniel Luque en Sevilla. Su labor fue un compendio de arte, valor y capacidad. Y algo muy importante: las dos orejas fueron la consecuencia de una faena maciza, no sólo de lo que se ha dado en llamar la luquesina, los pases encadenados con cambios de mano sin la ayuda. El toreo a la verónica y el fundamental fueron de calidad suprema.


Cruzando España, de nuevo el suceso de José Tomás en Barcelona. Se queda uno sin palabras cuando se piensa que puede ser la última en la Monumental. No cabe más intolerancia en un grupo de fanáticos que, por su decidida intención de diferenciarse de todo que huela a España, quieren acabar con las corridas.


En la misma corrida de Barcelona Morante sufrió una lesión en un dedo. Es una anécdota, pero alguien debe imponer algo de criterio en el devenir de este artista para que pare, piense, se recupere y toree cuando se encuentre bien. No sé que pinta Morante toreando todas las tardes, en todas las plazas y sin freno.


Finalmente, dos notas volviendo a Sevilla. Pedíamos seriedad tras la corrida de Parladé del sábado. No sólo no hay seriedad, sino que en la capital andaluza un grupo de aficionados le rinde el martes un homenaje (?) a Juan Pedro Domenq en el Club Antares. Hay que aclarar que estaba pactado antes de la corrida de San Miguel, pero que reunión más inoportuna. Y otra cosa. El presidente de la corrida del sábado en Sevilla dice que no lee la prensa pero se ha molestado con la crónica escrita por mi parte (señal de que algo lee) del festejo del sábado en la Maestranza. Una persona tan mansa en el palco es bravucón en la calle. Si hubiera seriedad, ya estaría cesado como presidente. Pero ya quedan pocas cosas serias en este país llamado España.

3 comentarios:

  1. Estimados Carlos; que razón llevas.....pero el sistema esta así. Podrido por dentro, y por fuera. Quisiera decirte otra cosa pero es la verdad. Los aficionados sólo podemso resignarnos, y esperar que alguien se de cuenta.

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  2. Lo de resignarnos suena fuerte Juan. Al menos hablemos, contemos las cosas y que lleguen a todo el mundo. Gracias por tus comentarios

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  3. Si Carlos, de acuerdo contigo, quizás he sido demeasiado expresivo o conformista. Pero el problema radica en quu depende de quien diga las cosas, así se cuentan, y en tu mundo, - quitando excepciones, como la tuya y dos más- todos "favorecen" ese resignamiento, porque no cuentan las cosas como son. Cuando de siga la verdad la cosa cambiará y el toreo se "venderá". Mientras tanto, los aficionados estaremos sólos.
    Un saludo Carlos.

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