07 febrero, 2010

Una mujer valiente

El blog es algo personal donde el conductor desgrana sus sentimientos más profundos. En este blog se habla de toros; y se seguirá así mientras sea posible. Pero los avatares de la vida nos llevan por caminos inesperados. Hoy el blog no es taurino, deja a un lado las peripecias de los protagonistas de la Fiesta para dejar una reflexión más íntima y personal, algo que sale de lo más profundo del alma.

Ha muerto una mujer valiente. Lo fue en su infancia en las minas de Huelva, allá por los años 30 del pasado siglo, cuando la necesidad era acuciante y las ganas de comer se saciaban con un mendrugo de pan y un trozo de tocino. Fue valiente cuando con apenas 12 años vivió el horror de una guerra que le rompió la vida a jirones. Su madre cometió el gravísimo pecado de acercar algo de comida a su marido, resguardado de quienes le buscaban porque era un simple trabajador que defendía los derechos de los suyos frente a los que mandaban. La madre de esa mujer valiente que nos ha dejado no pudo ni dar una explicación al ser sorprendida. Fue rematada de forma cruel en la misma vereda por la que caminaba para llevarle pan a los hambrientos.

Esa mujer valiente tuvo el coraje de irse después a la ciudad a trabajar cuando apenas tenía 18 años, porque en la mina no había ni porvenir ni esperanza. Por no haber, no había ni siquiera mineral. Y en la ciudad tuvo el coraje de unirse a un hombre que le duplicada ampliamente la edad, aunque para lograrlo sufrió el desprecio y la humillación de unos señoritos, los hijos de su esposo, que nunca tuvieron para ella una palabra de cariño ni entendieron la felicidad con que su padre vivió la vejez. Y fue tan valiente que tuvo dos hijos, aunque sabía que su marido nunca llegaría a verlos más allá de los 20 años. Y cuando se quedó sola con los dos niños, fue capaz de luchar para que todo siguiera su curso, trabajando en lo que hiciera falta, correteando Sevilla para vender de todo. Y logró que los niños, ignorados por la familia anterior de su esposo fallecido, finalizaran sus estudios, trabajaran y ocuparan un lugar digno en la sociedad. Y la mujer valiente se sintió útil porque tanta lucha había merecido la pena.

Y ya con ese deber cumplido siguió su vida, siempre en la casa familiar, siempre dispuesta a trabajar, siempre al lado de los suyos. Se hizo mayor, la enfermedad la atenazó, pero ahí siguió, fuerte y luchadora, hasta el final de sus días, siempre con la frente muy alta, con un valor enorme ante todo y ante todos.
Esa mujer tan valiente que ha muerto era mi madre. Lamento mucho no haber tenido nunca ni la mitad de los arrestos con los que ella afrontó todas las pruebas que fue sorteando en su paso por el mundo de los vivos. La genética no ha funcionado.
Información taurina en http://www.sevillatoro.com/

19 comentarios:

  1. Mi más sentido pésame Don Carlos. Sinceramente pienso, que con la escueta pero amplia explicación de su madre; la genética si que funcionó.
    Un saludo desde Córdoba

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  2. Lamento su pérdida Carlos. Le mando un fuerte abrazo y mucho ánimo para superar el duro trago.

    Un abrazo desde Granada.

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  3. Las palabras son aire...
    con toda mi comprensión en estos momentos, reciba un cordial abrazo.

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  4. Estimado Carlos, recibe un fuerte abrazo de todo corazón, y el pésame para todos los tuyos.

    Un fraternal abrazo

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  5. Estimado CARLOS, mi mas sentido pésame. Un abrazo fuerte desde "El Toro de la Jota"

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  6. Admirado Carlos. Es bonito dejar que fluyan los sentimientos que nos humanizan y expresar a los cuatro vientos el amor que emana de esa herida tan grande como es la muerte de una madre.
    Que la fuerza que ella tuvo en la vida no le falte en estos momentos de dolor.
    Un abrazo

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  7. Ánimo Sr. Crivell, le acompaño en el sentimiento.

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  8. Un abrazo y os acompañamos en el sentimiento.

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  9. Querido Carlos, el amor de tu madre y su admirable valor te acompañarán siempre. Un fuerte abrazo.

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  10. Apreciado Carlos,
    en estos momentos tan tristes le pido a Dios que le siga dando la misma fuerza y coraje para sobreponerse a tan dolorosa pérdida como la que siempre tuvo su querida madre.
    Un saludo,
    Juan Moreno

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  11. Estimado Carlos, te acompaño en el sentimiento en estos momentos tan duros.

    Un fuerte abrazo desde Jaén.

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  12. De éte golpe no se recupera uno nunca del todo.
    Soy creyente y cuando ésta noche "rece con mi Dios y le diga"como dice la copla flamenca, tenga la seguridad de que lo haré por las dos:Por la suya y por la mía.
    Un abrazo, amigo.

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  13. Querido compadre, ademas de considerarme tu amigo, primero me considero un admirador.
    Te seguire admirando, por que esa mujer que nos dejo ayer (tu madre) tuve la suerte de conocerla y con su mirada lo decia todo. Se fue una gran señora, descanse en paz.
    Animo Carlos, la vida sigue.
    jso

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  14. Sin conoceros me he emocionado con la lectura. Si que debió ser valiente tu madre Carlos. Por eso mismo seguro que no se ha ido, que está en los Palcos de la Gloria. Seguro Carlos.

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  15. Sólo me queda deciros a todos que muchas gracias.
    Un abrazo
    Carlos Crivell

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  16. Sólo el recuerdo impide la muerte real de las personas que queremos y que nos han querido y tus recuerdos son fuertes y honods. Un abrazo y ánimo

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  17. Aunque no nos conozcamos personalmente, el seguimiento cotidiano de esta bitácora me hace sentirle cercano, unas veces desde el acuerdo, otras desde la discrepancia.
    En este caso, el relato es sobrecogedor y hondo, de esos que cuentan las cosas que de verdad importan. Por ello, mi abrazo sincero y mis condolencias.

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  18. Tu hermana me comentó ayer que habías escrito algo sobre tu madre. Lo acabo de leer y me he emocionado, también porque muchos miércoles santos os he acompañado a ella y a vosotros, para ver al Baratillo desde ese balcón de la foto. Tu madre está ahora en otro balcón privilegiado, y yo tampoco estoy de acuerdo con lo de la genética, en ninguno de los dos casos. Un abrazo,
    Paco Martín

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