16 marzo, 2010

Un toro de Zalduendo que pide el carnet

Escribo recién finalizada la corrida de Valencia que acabo de presenciar por la televisión. Por encima de algunos detalles que luego precisaré, me gustaría reseñar algo que me ha confirmado que en nuestros días se ha perdido la capacidad para poder lidiar bien a los toros. Ha salido uno en quinto lugar, tercero de Ponce, nº 223, que ha sido un toro distinto, muy complicado, a su aire siempre, con un pitón derecho que cazaba moscas, en definitiva, un toro inesperado de nuestra cabaña brava. Es un toro que ahora apenas sale a los ruedos. La decadencia del toro de lidia ha conseguido una especie uniforme y bobalicona que se traga los pases sin rechistar, de forma que si aparece un toro que se cuela por un lado, con movilidad permanente, pero un toro que cuando se arriesgaba se dejaba torear, como sucedió en la faena cuando Ponce se la ofreció por la izquierda. La lidia de este toro de Zalduendo ha sido un poema de los malos. Es un toro inesperado que ha cogido en bragas a todos los toreros que estaban sobre el ruedo, comenzando por Enrique Ponce, incluso por el propio Juli cuando el animal ha llegado a su jurisdicción, por no hablar de la cuadrilla, que no sabía que hacer con un toro nada fácil, aunque tenía su lidia adecuada. Se le han administrado muchos capotazos huyendo, nadie le ha bajado el capote, en suma, nadie le ha podido de verdad. El animal no ha sido descastado, ha sido malo, como de forma muy certera ha apuntado Emilio Muñoz (es un alivio que haya vuelto a las retransmisiones porque pone el punto de cordura y buen criterio en los comentarios).

Ponce ha pasado un mal rato. El toro era posible por el lado izquierdo y el valenciano le ha dado pases sueltos. Si ese toro lo coge un diestro con necesidad de ganarse la gloria, se compra dos cortijos, porque por ese lado zurdo se podía torear a poco que hubiera firmeza y valor. Ponce ha hecho su esfuerzo en la corrida del veinte aniversario, ha estado digno, pero con esa gesticulación tan habitual en su quehacer en los últimos tiempos. El animal ha estado a punto de irse vivo al corral. Es una pena. Ha sido pésimamente lidiado, se podía torear y todo ha quedado a medias.

La otra noticia de esta corrida es el zambombazo que ha dado El Juli. Está muy firme, manda una barbaridad en los toros y tiene la cabeza clara para darle a cada astado la faena que precisa. El quite por lopecinas, rematado con una larga y uno de pecho a una mano, ha sido, probablemente, lo más emotivo de la corrida. Y no quiero acabar el comentario sin señalar que la corrida de Zalduendo no ha sido tan mala como se ha comentado. Le ha faltado presentación a algunos toros, pero ha sido una corrida variada, con toros nobles, otros encastados y bravos, como el primero de El Juli, y esa prenda que nadie espera ahora en nuestras plazas y que trajo por la calle de la Amargura a todos los lidiadores que había sobre el albero. Ocurre que como el grueso de los toros que se juegan son del mismo tipo, borregos sin casta, cuando sale uno que pide el carnet, todo el mundo a correr.
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com/

8 comentarios:

  1. Pienso que al toro quinto sólo le pega pases por el izquierdo Enrique Ponce. Otro, como bien ha dicho Emilio Muñoz, monta la espada sin darse la menor coba porque era un toro de cama. Con todos mis respetos, admirado Carlos, un torero necesitado dificilmente hubiera estado tanto tiempo en la cara. Ponce puede aburrir con el toro bobo, pero cuando sale el que pide la documentación demuestra su categoría.
    Ya ve como es la Fiesta, cada aficionado vemos las faenas de una manera.
    Un cordial saludo

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  2. Pues estoy de acuerdo con Antonio. Cierto que tanto Ponce como su cuadrilla han dado una lidia pésima al quinto toro, pero cierto también que Ponce, cuando se ha quedado sólo, ha estado hecho un tío. Ha bregado -y sudado- de lo lindo hasta conseguir unos naturales que, si no eran quintaesenciados, han resultado verdaderamente emocionantes, algo muy importante en unos tiempos en que la emoción suele brillar por su ausencia. Yo le hubiera obligado a dar la vuelta al ruedo.
    De acuerdo en que la corrida de Zalduendo ha tenido matices muy interesantes. El segundo ha sido un gran toro; tenía mucho que torear y el Juli -extraordinario con la espada- lo ha hecho muy bien.
    Aunque mis preferencias van por otros derroteros, hoy me han gustado los dos toreros. Y Emilio Muñoz, claro, que es quién salva las retransmisiones.

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  3. Vi la corrida por Internet. De acuerdo en todo lo que expresas en tu artículo. Nadie duda que Ponce les pueda a los toros, lo que pasa es que ya no quiere hacerlo prácticamente nunca porque eso es más trabajoso que torear pa' afuera sin despeinarse.
    Es muy importante recordar que el toro bravo puede ser malo y peligroso, con genio, etc. No todo es la bobaliconería de casi todas las tardes. El lidiar con poder y valor puede desembocar en el temple, pero las faenas almibaradas y de lentitud excelsa a un animal que carece de bravura son una farsa que no debería emocionar a nadie.

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  4. Juli y Ponce son unos cracks. No entiendo como José Tomás se lleva toda la fama.

    entradas jose tomas madrid

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  5. Con todos mis respetos, Ponce, ha mentido muchisimo en esa faena. Para mi parecer, quedas mejor montando la espada y a juir. No se ha quedado quieto en ningun momento, siempre muy por fuera, pero una barbaridad de fuera y ese carnet que se dice, para mi forma de ver, no lo ha sacado en ningún momento. Deberia de haber estado muchisimo mas digno, porque por el pitón izquierdo, el toro iba, con transmisión, con dos cortijos como bien dices. Para mi, sin querer levantar polemica, ha estado Ponce mal con ese toro.
    La diferencia entre Emilio Muñoz, que en un momento determinado dice que a el ese toro le dura un suspiro y Ponce, es que en este toro, Emilio no engaña, se lo quita y punto. Pero Ponce, se ha puesto, ha gesticulado,se ha quitado, no se ha quedado quieto en ningun momento......Que diriamos si ese toro lo coge el Cid y hace lo mismo???? Candela segura.
    Con respecto a la forma de lidiar, está claro que se lidió fatal, pero excusa si que tiene Raúl Blázquez, D. Carlos. Sabe de sobra que torea poco y suelto. Me hubiese gustado ver a Antonio Tejero, o Alejandro Escobar, que por cierto, lidió perfecto al tercer toro. Pero a Blázquez...... tiene excusa.
    Un saludo.

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  6. Muy de acuerdo con tu entrada, Carlos. Y muy meritorio expresarlo así de claro y en un medio público. Lo tan alabado hoy de Ponce en otros medios, es el pan de cada día de toreros a los que les ponen todo tipo de trabas empresariales para torear. Quizás por eso, porque son CAPACES y TOREROS con el toro encastado. Y de acuerdo también con las opiniones de Gastón y Álvaro.

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  7. Sr.Crivell, como ha estado Vd. para ver a Ponce en bragas.
    Supongo que debido al acaloramiento de escribir inmediatamente, una vez terminada la corrida. Si no. De verdad, que no lo entiendo

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  8. La división de opiniones es evidente. Y bonita. Todos los intervinientes han expuesto sus respectivos puntos de vista y, a mí entender, ninguno ha dicho tonterías ni ha faltado al respeto a los demás. Sin embargo, yo sigo en mis trece.
    De Ponce, admiro su sapiencia y su profesionalidad, pero no su toreo, que por regla general encuentro frío, despegado, amanerado y, en ocasiones, un punto cursi (¡esos desplantes “floreados” sin toro!), “virtudes” todas ellas que quedaron de manifiesto en la faena al tercero de la tarde. Pero la del quinto fue otra cosa.
    El toro, complicado y sin clase ―como acertadamente describió Muñoz― y muy mal lidiado por Ponce y su cuadrilla, llegó a la muleta en pésimas condiciones, con un gazapeo incomodísimo y venciéndose de una forma espeluznante por el pitón derecho. Y no sé hasta qué punto puede decirse que el toro “pasaba” por el izquierdo, porque los tornillazos que daba por ese lado eran tremendos. El caso es que Ponce hizo de tripas corazón, que se impuso al gazapeo y a los tornillazos y que en última instancia consiguió meter al toro en la muleta. La faena no fue un prodigio de quietud, claro está, pero las condiciones del toro exigían lo que antes se llamaba una “faena sobre las piernas”. Y Ponce fue algo más allá.
    Lamento no coincidir con algunos de vosotros, pero estoy convencido de que la faena de Ponce ―que en esta ocasión hasta se despeinó― fue realmente importante.

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