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23 junio, 2017

Algeciras


El coso de Las Palomas de Algeciras tiene solera, tradición y afición. Así lo puedo atestiguar después de más treinta años asistiendo a su Real Feria de finales de junio. Puedo presumir de ser uno de los más veteranos a la hora de contar las corridas en esta plaza. Algeciras está en puertas de un nuevo ciclo con la suerte de contar como empresa a Lances de Futuro, que, con la juventud e imaginación de José María Garzón, está logrando mantenerse en plena crisis y ofrecer carteles de alto contenido taurino.

Nunca pude ver toros en la antigua Perseverancia, pero conozco como nadie esta plaza tan alegre, cómoda y torera. En su ruedo he presenciado hitos inolvidables del toreo, como el indulto por Emilio Muñoz del toro Comedia, de Cebada Gago, y una faena inmensa, dicho así con todas las palabras, de José María Manzanares padre a un toro de Núñez del Cuvillo, posiblemente su última gran obra, que logró que todo el coso  sufriera un intenso estremecimiento al presenciar el toreo más hondo imaginado. 

Han sido muchos los avatares que ha sufrido la plaza. También conoció la época de las vacas gordas con ferias infladas con un número excesivo de corridas. Garzón ha encontrado el equilibrio, aunque si organizara una novillada con picadores su labor podrá alcanzar la nota máxima. 

La plaza algecireña es de segunda, es decir, que tiene la misma categoría que las de capitales de provincia. Este aspecto le confiere al toro que se lidia un punto de mayor presencia. Algeciras ha sido escenario de las actuaciones de todas las figuras del toreo. Sobre su albero se han lidiado las reses de las ganaderías más señeras, pero incluso puede contar con suficiencia que allí se lidiaban todos los años los toros de Pablo Romero. Algeciras es parte de la historia del toreo con derecho propio.
Su afición, como le ocurre a tantas plazas, tiene buen gusto torero. Allí se reúnen los mejores entendidos del Campo de Gibraltar. La alegría de la plaza, con esa monumental merienda en la mitad del festejo, no está reñida con el buen juicio del tendido. Es un nivel de exigencia que debe mantenerse, por mucho que en estos tiempos, como en todas partes, ese nivel haya bajado. Animo a quienes me leen a que acudan a Algeciras a ver toros. Hay más cosas en la ciudad y en sus alrededores: playas, comidas, calidad humana…, pero solo ver toros en Las Palomas ya merece un viaje al sur de Europa.

La mejor información taurina en http://sevillatoro.es/

28 junio, 2010

El indulto, la suerte de varas y la prensa

El indulto de un toro de Núñez del Cuvillo en Algeciras vuelve a poner sobre el tapete ese asunto tan controvertido del perdón de la vida de los astados. El llamado Lanudo fue noble y duró mucho. Sin embargo, puedo afirmar que el animal no se picó. Se pueden ver las fotos. Hay una divisa, las banderillas (colocadas de forma muy deficiente) y no se aprecia puyazo en ninguna parte. El toro duró mucho porque, además de buena casta, no se picó porque el picador marró de forma voluntaria y Perera se llevó el toro al tiempo que solicitaba el cambio. Si un toro no cumple con unos mínimos en el tercio de varas no puede ser indultado.

Si se admiten este tipo de indultos, estamos en puertas de la desaparición de la suerte de varas. No creo que haya ningún aficionado de verdad que esté de acuerdo con abolirla. El indulto debe llegar como consecuencia de la bravura medida en todos tercios de la lidia. Ese concepto de que la bravura es la lucha permanente hasta el final es una de las muchas falacias que han propagado los ganaderos y taurinos en general. Nadie debe sorprenderse. El propio Álvaro Núñez del Cuvillo, en declaraciones posteriores, minimizó la importancia del caballo.

¿Y por qué se indultan estos toros que son tan buenos colaboradores de los toreros por su bondad y duración? Hay una evidente confabulación entre los ganaderos y los toreros, pero también es cierto que los públicos lo solicitan de forma enfervorizada. Son estos públicos modernos cuyos conocimientos taurinos son exiguos y que tampoco son capaces de realizar un examen de la lidia desde el prisma de buenos aficionados. Quiero salvar a un presidente tan malo como el de Algeciras, ya que negarse a la petición de la masa sólo puede acarrear problemas personales a quienes ocupan los palcos.

Los públicos incultos (en materia taurina) piden los indultos y se conceden con el argumento de que quien paga debe ser siempre contentado en sus peticiones. Esta afirmación es otra falacia. El que paga no tiene el derecho de tergiversar o manipular el espectáculo. No ocurre en ningún otro tipo de actividad. Por otra parte, los que gritan pidiendo arbitrariedades deberían ser contrarrestados por los que entienden de la materia.

Y este momento llega el papel de la prensa. Se supone que debería tener algún grado de influencia en la buena educación de los públicos. Sin embargo, cuando se lee o se escucha que el toro Lanudo fue una maravilla, que el indulto se veía venir desde que salió y cosas parecidas, se llega a la conclusión de que quienes deberían ser el motor para la formación de los públicos de toros tienen unos criterios erróneos, que posiblemente están amparados en razones más profundas que merecerían otro artículo más detallado. En definitiva, quienes asisten a las plazas están logrando que la suerte de varas sea un trámite, lo que conviene a ganaderos y toreros. Estos indultos son una lacra grave para el futuro de la Fiesta. Y de nuevo conviene recordar que el que paga no siempre tiene razón.
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com/

Más futuro que presente

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