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04 julio, 2019

¿El bombo?



"Sin Morante ni Manzanares ni Talavante ni El Juli, San Isidro se presenta como uno de los peores de la historia". No es mío, lo escribió algún cronista. Había sorteado Ponce y aún no se sabía que El Juli ocuparía su sitio. Quienes escribimos deberíamos pensar dos veces lo que decimos. O en última instancia sería bueno rectificar cuando la realidad ha sido contundente en sentido contrario a nuestras predicciones. Sin esos toreros, y no porque no hayan estado, San Isidro ha sido el mejor de los últimos tiempos. Cuando un empresario organiza un ciclo con tantas noticias como el de Madrid, merece que se le reconozca y felicite. San Isidro de 2019 ha dejado claro que el toreo está avanzando lentamente hacia otra órbita distinta.

Lo que no entiendo es que Simón Casas proclame que la clave del éxito de San Isidro haya sido el bombo. De verdad, con la mano en el corazón, ¿alguien sabe que ganadería le cayó en el bombo a Ginés Marín o a quién le tocó Garcigrande? Del bombo solo nos acordamos que Roca Rey se emparejó con la de Adolfo Martín. Del resto, con sinceridad, hay que ir a hacer una consulta. Dice que el bombo ha permitido unir en los carteles a figuras con jóvenes promesas. Si solo uno de los toreros de las corridas del bombo llegaba por sorteo, los otros dos los ponía la empresa. ¿Tan difícil era que si Antonio Ferrera mataba la de El Puerto, poner a Perera y López Simón a su lado? El bombo tuvo morbo por la de Adolfo y nada más. San Isidro ha sido una buena Feria por otros motivos diferentes.

Ha sido buena porque el ganado ha estado bien elegido y han salido toros bravos en muchas tardes. Ha sido buena porque ha habido matadores que se han entregado para buscar el triunfo. Si hay toros y toreros, mérito de la empresa también, el resultado puede ser bueno. Y así ha ocurrido.

Luego hay otras lecturas, como las de la una autoridad sin criterio y  la de una plaza sin una línea de comportamiento. No se puede criticar a algunos lo que se les permite a otros. Pero esto no es nuevo. Lo que importa es que la emoción subió del ruedo a los tendidos y llegó incluso a los salones de las casas, lo que tiene mucho más mérito.

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10 junio, 2019

Respeto



El patio está más que revuelto. Las corridas del encaste Albaserrada de la Feria de San Isidro han sido emocionantes con muchos matices. Si la de Escolar tuvo delante a toreros aguerridos que no volvieron la cara, la de Victorino se encontró con toreros dominadores que anduvieron sobrados, aunque con distinto calado, pero la de Adolfo ya fue un torrente pasional y considero que es preciso poner sobre el tapete algunas apreciaciones.

Román ya no es solo un torero en el límite del precipicio, siempre en el filo de la navaja, una sonrisa en apariencia inocente ante los pitones. No, Román anduvo con la de Adolfo con serenidad e inteligencia, además de volver a mostrar su probado valor. Escribano, como todos los toreros, están expuestos al juicio popular, por supuesto, pero bueno sería que los inquisidores se acordaran de que este matador ha derramado su sangre de forma honesta, que su vida ha estado en peligro muchas veces, que es un torero que lo entrega todo cada tarde. Estaba anunciado en la de Adolfo porque se lo había ganado en el ruedo. Luego, a unos les gustará más que a otros, eso siempre ha sido así, pero lo que no se puede admitir es que delante del toro se le recrimine cuando, además, poco había que exigirle, porque le estaba ofreciendo sus muslos al burel. Y pasó lo que tenía que pasar, que el toro le reventó la pierna. Otra medalla en su hoja de servicio. Otro Adolfo que está cerca de romper su trayectoria. La lección es clara: el juicio al torero siempre debe llegar al final, nunca cuando está delante del toro. Escribano volverá a Madrid y, ojalá me equivoque, no le sacarán a saludar al tercio. No está en el corazón de los recalcitrantes. Ah, y debe quedar claro que no es bonito aplaudir a un toro que ha corneado a un torero. Por respeto al herido.

La tercera consideración es que Roca Rey derrotó a todos los que fueron con la pretensión de contemplar su fracaso. La faena al sexto fue su firma definitiva de lo que este diestro aporta al toreo. Uno del tendido lo mandó a su tierra. Roca Rey tiene la doble nacionalidad, es decir que España también es español. Si sirve de algo, desde esta tribuna le pido que se quede con nosotros, porque con su aire fresco ha renovado el mundo de los toros. Todas estas consideraciones me las ha sugerido una sola corrida de toros. Todo se resume en una palabra: respeto.

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05 octubre, 2017

¿Hay relevo?


Cuando ya la temporada está viendo la puerta de salida se me ha ocurrido mirar el escalafón de los matadores. El de novilleros lo haré en otra ocasión, pero ya se puede asegurar que es para morirse de pena. Solo cuatro jóvenes han superado la veintena de festejos. Lo de los matadores este año también es preocupante. Se cuentan veinticinco toreros que han superado las veinte corridas. Sin embargo, mi intención era comprobar si se había producido una verdadera renovación en el escalafón. De los diez primeros en el listado, solo hay dos novedades: Roca Rey y Ginés Marín. Los otros ocho son espadas de muchos años de alternativa.

Les refresco la memoria. Padilla es de 1994; Talavante y Cayetano, de 2006; Enrique Ponce es de la quinta de 1990; El Juli, de 1998; Perera es de 2004; El Fandi es de 2000 y el francés Juan Bautista tomó la alternativa en 1999. En definitiva, entre los diez primeros del escalafón, ocho tienen más de diez años de alternativa. Y algunos casi veinte como el caso especial de Ponce con veintiocho temporadas en activo.

¿Y si miramos diez años atrás? Es un tiempo considerable. En aquella temporada de 2007 el primero fue Manuel Díaz El Cordobés con 97 corridas. Ese año, entre los diez primeros aparecían cuatro toreros que siguen este año en la misma situación: El Fandi, El Juli, Talavante y Ponce. Es decir, que el cuarenta por ciento se mantiene entre los diez primeros diez años después. Está claro que hay seis que no estaban entonces. Tales como Cayetano, Perera, Bautista, Padilla o los citados Roca Rey y Ginés Marín.

Abandono esta retahíla de números. Entre los diez primeros siguen toreros muy veteranos. Las únicas incorporaciones han sido las del peruano Roca Rey y la de Ginés. Es una constante de las últimas temporadas que la edad media del tiempo de alternativa de los diez primeros es muy alto. Está claro que a los más jóvenes les cuesta mucho torear con asiduidad. Torean siempre los mismos toreros. Y eso quiere decir que las empresas no abren los carteles para dar cancha a toreros con pocos años de alternativa. Si el número diez del escalafón de este año, Juan Bautista, ha toreado 33 corridas, ¿quiere ello decir que no hay toreros de tres o cuatro años de doctorado que merezcan torear ese mismo número de corridas? Algo falla. Algo se está haciendo mal. 

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31 agosto, 2017

Guerra en los ruedos


Pasa la temporada y observo que hay cierto desánimo entre algunos aficionados como si no estuviera ocurriendo nada importante. Me refiero a los ruedos. Es como si la tragedia de Iván Fandiño hubiera anestesiado a muchos. Y no es justo porque en esta temporada sí están pasando cosas llamativas en los ruedos (dejo al margen los asuntos políticos y las intrigas mentales de algunos). Es más, me atrevo a advertir que hay algunos festejos que no deberían caer en el saco roto del olvido. Al menos, en mi caso, he presenciado dos corridas  en las que las figuras ya consagradas han pisado con energía el acelerador para reafirmar su sitio.

Es el caso de la actuación de Miguel Ángel Perera en las Colombinas de Huelva, donde además de cortar cuatro orejas que valían para cualquier plaza del mundo, escribió una página inolvidable porque reunió en sus dos faenas todas las virtudes posibles: mando, temple, valor, buen gusto… Fue una tarde cumbre que no debe pasar al montón de las anécdotas.

En la pasada Feria de Málaga se ha celebrado una corrida impresionante en la que Castella, Talavante y Roca Rey han salido a defender su lugar privilegiado con uñas y dientes. Con los toros de Victoriano del Rio, Castella firmó una tarde de máxima ambición con el dato añadido de que su tauromaquia ha evolucionado de la verticalidad extrema hacia una expresividad acentuada al abrir el compás. Talavante toreó de ensueño a uno de sus toros. Roca Rey mató un sobrero grande y difícil de Benjumea con un valor y unos recursos que eran la demostración evidente de que tanto el joven peruano como sus compañeros habían acudido a La Malagueta a no dejar que nadie les arrebate ni un gramo del peso que tienen en la Fiesta. Las figuras no están dormidas, ni mucho menos.

Esto sucede cuando todo se ha llenado de palabras por culpa de Morante. Estoy de luto y apenas puedo escribir del tema; ya lo han hecho otros con desigual fortuna. Su ausencia es una tragedia para el toreo. Lo que no es de recibo son las explicaciones que le ha dado a un amigo para justificar la decisión. El toro grande puede ser bien toreado; siempre fue bien toreado por los artistas. Sigo de luto, pero vamos a dejarnos de milongas absurdas. La temporada sigue su curso y hay guerra. Ahí están los ejemplos de Perera, Castella, Talavante y Roca Rey. 

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Más futuro que presente

La temporada taurina de 2015 se presenta inquietante. Los dos líderes, Morante y Roca Rey, andan algo precavidos. Morante debe superar sus p...