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24 enero, 2018

Rejoneadores


He leído con atención las entrevistas realizadas a Hermoso de Mendoza y a Diego Ventura en los balances de la temporada de 2017. Son los dos reyes del rejoneo actual. Y su reinado parece que es duradero. Se presume que tienen por delante algunos años de mando, sobre todo en el caso del más joven Diego Ventura. En el horizonte del toreo a caballo no se vislumbra a nadie que les puede hacer sombra. Si en el toreo a pie hay nombres nuevos con capacidad para instalarse en lo más alto, en el rejoneo no hay caballeros emergentes. Después de Diego y Pablo hay varios rejoneadores buenos que también tienen ya una larga trayectoria en la Fiesta. En estos tiempos de absoluto dominio de dos toreros a caballo, cuando el rejoneo ha alcanzado unas cotas de perfección insospechadas, resulta que ambos caballeros se ignoran  de forma llamativa. En estas entrevistas que se han publicado ninguno menciona el nombre de su rival. Es cierto que tampoco se les pregunta.

Si se hubieran puesto de acuerdo estos dos caballeros podrían haber llevado el rejoneo a unos niveles muy altos, pero se ignoran de forma que este año no han coincidido en ningún festejo en plazas españolas. Es un verdadero despilfarro. No se trata ahora de buscar culpables. Seguro que ambos citan al contrario como responsable de no haber aprovechado su presencia conjunta en estos tiempos para escribir páginas gloriosas del toreo a caballo. Me parece un error mayúsculo y la historia les demandará que se hayan ignorado en lugar de competir en las plazas de toros. 

Es una guerra que tiene daños colaterales. Ya lo he repetido en otros textos. No se puede entender que Ventura no haya toreado nunca en Pamplona, feudo de Pablo. La ausencia repetida del navarro en Sevilla tiene su origen en la supuesta preferencia de la empresa sevillana por Ventura, por mucho que diga que las actuaciones mexicanas le impiden estar en Sevilla en las fechas de la feria.

La competencia es la mejor semilla para que la afición acuda con entusiasmo a las plazas de toros. Esa competencia se ha hurtado en los últimos años. El declive general que ha experimentado el rejoneo podía haberse mitigado con ambos rejoneadores en los carteles de las mejores ferias. Pero no ha sido así y ya vemos lo que está ocurriendo. El toreo a caballo vive malos momentos cuando se rejonea mejor que nunca. 

La mejor información taurina en http://sevillatoro.es/

23 septiembre, 2011

La evolución del toreo a caballo

El toreo ha caballo ha sufrido una evolución que ha pasado inadvertida para los aficionados en general. Tal vez convenga decir por delante que son muy pocos los que entienden de toreo a pie, pero menos son los que saben de rejoneo. La mayoría de los que somos seguidores del toreo comprendemos a un hombre con un capote y una muleta, pero no somos capaces de desentrañar los misterios de un caballo bien domado y de las suertes del rejoneo realizadas con pureza. Si hay cada vez menos buenos aficionados al toreo clásico, también esa misma depreciación se ha sufrido en las corridas de rejoneadores. El rejoneo ha cambiado de la noche al día, no quiere decir ello que sea ahora mejor o peor, es distinto.

En lo que me concierne, mi nacimiento a los festejos de rejones está unido a don Ángel Peralta, paladín de un tipo de rejoneo ya extinguido. En algunas entrevistas que le realicé cuando estaba en activo, el Centauro de La Puebla se mostraba enfurecido por las artimañas que utilizaban algunos compañeros para rejonear. Se refería a las gabarras y demás artimañas que ayudaban a que los caballos se metieran en los terrenos del toro sin protestar. Esas triquiñuelas siguen siendo de uso ordinario en el toreo a caballo.

La llegada de José Samuel Lupi con sus quiebros espectaculares sobre Sudeste y la ardorosa vitalidad de Álvaro Domecq Romero, dieron paso a un caballero rejoneador que colmó nuestra percepción de lo que debería ser la lidia de un toro a caballo: Javier Buendía. La pureza del rejoneo del sevillano, su concepción de los terrenos, su verdad ante el toro, llenó por un tiempo este arte de Marialva.

A partir de los años noventa apareció en los ruedos el que implantó nuevas formas en el rejoneo: Pablo Hermoso de Mendoza. En un ejercicio de justicia histórica, es preciso dejar muy claro que la irrupción del navarro revolucionó la lidia de los toros desde las cabalgaduras. Hermoso de Mendoza conjuntó el toreo en su más amplia acepción con la espectacularidad. Durante algún tiempo Hermoso protagonizó en solitario el rejoneo, entre otras cosas porque nadie podía, de la noche a la mañana,  hacer lo que hacía el de Estella.

Con el paso del tiempo, como no podía ser de otra forma, otros rejoneadores fueron adaptándose a las normas de Hermoso. De ahí que en estos momentos no se conciba a un rejoneador que no realice quiebros al poner farpas y banderillas, que no corra a dos pistas, que no haga piruetas o que no haga recortes junto a las tablas. Sería absurdo negar que hay un antes y un después de Hermoso de Mendoza.

La pregunta sería si estas nuevas formas, este aluvión de gestos de doma excelsa, han sido positivas para la parte taurina del rejoneo. No me cabe ninguna duda que ha sido muy beneficioso para el espectáculo. En la parte taurina, creo que ya no hay rejoneo puro en nuestros ruedos. Aún más, un caballero rejoneador como Buendía no tendría cabida en el rejoneo de nuestros días. La pureza extrema sin alardes no se cotiza. El rejoneo ha cambiado totalmente.

En un paso adelante, la llegada de Diego Ventura como gran rival de Pablo es la finalización de este camino que ha conducido al rejoneo a que cada tarde se intente conseguir el más difícil todavía. Ventura toma la aportación de Hermoso y la lleva a límites insospechados. La doma y preparación de los caballos de nuestros días ha conseguido milagros. Ventura ha logrado la doma perfecta para el toreo a caballo del siglo XXI. Los públicos asisten a las corridas de rejones impregnados de una profunda ignorancia, pero gozan de situaciones que superan la simple lidia de un toro. Algunos, posiblemente con mala intención, llegan a decir que el rejoneo de ahora está más cerca del circo que del toreo auténtico.

Como siempre ocurre, la propia evolución de la Fiesta exigirá un paso adelante en el futuro. El camino emprendido, que tiene aspectos muy destacados y positivos, nos llevará a otras expresiones que se alejarán más de lo que siempre ha sido el toreo a caballo. Sin ánimo de señalar, y admitiendo que es un detalle que necesita un perfecto aprendizaje, el bocado a los toros del caballo Morante no puede ser considerado como un rejoneo puro ni clásico. En conclusión, en el toreo a pie se mantienen normas cercanas al concepto tradicional, pero en el caso del rejoneo se ha llegado a un tremendismo continuado. El tremendismo es una faceta más de la tauromaquia, pero ningún torero extravagante ocupa un lugar destacado en las páginas de oro del toreo.

Cada vez hay menos entendidos de toros. De rejoneo hay muy pocos, menos que del toreo a pie. Ahora la gente quiere ver piruetas, quiebros y lo demás no importa. También ha perdido valor la forma de matar a los toros desde el caballo. Una estocada baja motiva que se pierdan premios en plazas serias. En rejoneo, la colocación del rejón definitivo no importa. Toda esta diatriba sólo pretende recordar que debe haber una vuelta a la pureza y la verdad en las corridas de rejones, aunque esto no pasa de ser una quimera, porque los tiempos no están por la labor.  
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com

08 enero, 2011

Incumplimiento de contrato sin castigo



Todo lo que viene a continuación debe ser entendido en su justa medida. Diego Ventura es un rejoneador que ha llegado a figura del toreo a caballo gracias a su esfuerzo; Joaquín Moeckel es un abogado brillante que defiende a sus clientes hasta el límite de lo imposible, y la justicia…es la justicia, no vaya nadie a sentirse molesto si decimos lo que dijo en su día un alcalde de Jerez.

La justicia ha dado la razón a Diego Ventura, defendido por Moeckel, en su contencioso con la Junta de Andalucía. Resulta que Ventura estaba contratado en 2007 para torear en Conil en una plaza portátil. En el contrato, como hacen todos los empresarios con plazas de corto aforo, se ponía que los honorarios serían “a convenir”. Ventura ha toreado infinidad de festejo con esa cláusula tan inexpresiva, pero tan usada en el mundo de los toros. La prueba es que se comprometió con la empresa de Conil con ese detalle de “a convenir”, como lo hacía entonces en muchos de los espectáculos en los que participaba.

Pero a Ventura lo llamaron para torear en Granada para cubrir una sustitución con unos dineros que ya no eran “a convenir”, y tampoco la Maestranza granadina es la portátil de Conil, de forma que se fue a Granada, que es muy bella, y dejó a Conil, que también tiene sus cosas buenas. Es decir, que incumplió el contrato de Conil por su cuenta y riesgo. El empresario del pueblo costero gaditano se encontró con que Ventura se largaba a torear en otro sitio y se sintió engañado. La Junta multó a Ventura, Moeckel recurrió y fue ese detalle de “a convenir” lo que le ha servido para librarse de la sanción. Es decir, que si pone “a convenir”, viene a decir la justicia, es como si no existiera el contrato. Es decir, que multitud de contratos del pasado y del presente no sirven, porque si hay algo muy taurino en los contratos es la citada coletilla de “a convenir”. El pobre empresario de Conil hizo lo que hacen todas, incluso las más empingorotadas, pero lo ha pagado porque ese mismo día llamaron a Ventura para torearen otro sitio.

Una cosa es la justicia y otra la moralidad. Desde el punto de vista moral, esta sentencia que exculpa a Ventura es un atropello. Fue un incumplimiento de contrato en toda regla. Está claro que un buen abogado vale un imperio. Si esto sirve para eliminar para siempre ese detalle de “a convenir”, vale, pero me temo que no será así. A empresario de Conil que lo parta un rayo. La Junta ha hecho lo que debe, es decir tratar de sancionar a quien se marchó a otro sitio cuando había firmado torear en Conil. Ahora, lo que tiene que hacer la Junta es no permitir que se tramite ningún otro contrato donde diga que los honorarios serán “a convenir”.
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05 abril, 2010

La Feria de Sevilla de 2010 en 12 claves: (8) Las de rejones

Se repite el esquema clásico de una terna en preferia y seis caballeros en la matinal del domingo del cierre. Algún día tendrá que abrir cartel Hermoso de Mendoza. Hubiera sido un detalle de justicia que Leonardo Hernández actuara junto a las dos estrellas del toreo a caballo de nuestros días. Por lo demás, tampoco hay mucho donde elegir. Sin ninguna duda la corrida de Hermoso y Ventura es la que mayor atractivo presenta para los aficionados al rejoneo. Ambos siguen en su trono. Pero en la matinal habrá sorpresas. Es una lástima que en ese festejo sólo puedan lidiar un toro, porque así se limita el eco de un posible triunfo, por ejemplo, no se puede abrir la Puerta del Príncipe. Lo dicho, Mendoza deba abrir cartel porque por debajo hay gente que aprieta.
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Más futuro que presente

La temporada taurina de 2015 se presenta inquietante. Los dos líderes, Morante y Roca Rey, andan algo precavidos. Morante debe superar sus p...