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01 octubre, 2010

La corrida de la diarrea


Todos habían callado. Ahora, algunos han hablado, pero mejor hubiera sido que se hubieran quedado en silencio. Ha hablado Fernando Domecq, que ciertamente no es un hombre que se esconda. No ha dicho nada interesante; no sé si es porque no puede decir nada o porque no se lo han preguntado. Ha hablado el presidente. Otro que está mejor callado. Aquí sí que se notan carencias en las preguntas, porque sólo comenta que un toro que se rechazó en Málaga también lo fue en Sevilla, al tiempo que recuerda que no hay problemas para presentar toros rechazados en otras plazas. De lo que aprobó y de su actitud en el palco, silencio absoluto. Y ha hablado la empresa, que se limita a comentar que están tristes con el resultado de la corrida.

De lo que dice Domecq, lo más hilarante es lo que comenta acerca de la diarrea que parece que sufrieron sus toros en el campo, lo que les hizo perder peso. Hombre, claro que un toro puede tener diarreas, pero un ganadero escrupuloso no embarcar a nueve reses enfermas para una plaza como Sevilla. Es mala suerte que los animales tuvieran una infección intestinal. Hubiera bastado con comunicarlo a la empresa y se busca otra corrida. Es una explicación absurda, fuera de lugar y que lo único que hace es echar más tierra contra su ganadería, porque no sólo está en mal momento, sino que presenta toros que han tenido diarreas en los días previos. Y de paso se pone una medalla al recordar que Morante cuajó un toro de su divisa en Barcelona el día anterior.

El presidente de esta corrida – no menciono su nombre porque se molesta el buen señor – es malo de solemnidad. Su historia está llena de festejos con comportamientos penosos contra la plaza sevillana. Por ejemplo, fue quien admitió al corrida famosa de Victorino del mano a mano de El Cid y Morante de 2008. Se podrían escribir veinte artículos con los sucesos protagonizados por este presidente. Se escribirán en su momento.

La empresa sólo dice que está triste. Es lógico. Esa tarde hubo unos cuantos que prometieron no volver más a la plaza. Tenía la obligación de presentar una corrida para Sevilla. Sabían, y se le había advertido, que la de Zalduendo no existía o no daba la talla. En lugar de cambiar la corrida, algo que no les perjudicaba de cara a las devoluciones por la caída de Manzanares, se mantuvieron con la de Zalduendo y ahí están los resultados.

Han hablado, pero no ha servido para nada. Todo esto es una diarrea mental tremenda. La verdad es que esta corrida quedará ya para los anales de la Fiesta como la corrida de la diarrea. Es decir, que fue una mierda.
La mejor información en http://www.sevillatoro.com

16 marzo, 2010

Un toro de Zalduendo que pide el carnet

Escribo recién finalizada la corrida de Valencia que acabo de presenciar por la televisión. Por encima de algunos detalles que luego precisaré, me gustaría reseñar algo que me ha confirmado que en nuestros días se ha perdido la capacidad para poder lidiar bien a los toros. Ha salido uno en quinto lugar, tercero de Ponce, nº 223, que ha sido un toro distinto, muy complicado, a su aire siempre, con un pitón derecho que cazaba moscas, en definitiva, un toro inesperado de nuestra cabaña brava. Es un toro que ahora apenas sale a los ruedos. La decadencia del toro de lidia ha conseguido una especie uniforme y bobalicona que se traga los pases sin rechistar, de forma que si aparece un toro que se cuela por un lado, con movilidad permanente, pero un toro que cuando se arriesgaba se dejaba torear, como sucedió en la faena cuando Ponce se la ofreció por la izquierda. La lidia de este toro de Zalduendo ha sido un poema de los malos. Es un toro inesperado que ha cogido en bragas a todos los toreros que estaban sobre el ruedo, comenzando por Enrique Ponce, incluso por el propio Juli cuando el animal ha llegado a su jurisdicción, por no hablar de la cuadrilla, que no sabía que hacer con un toro nada fácil, aunque tenía su lidia adecuada. Se le han administrado muchos capotazos huyendo, nadie le ha bajado el capote, en suma, nadie le ha podido de verdad. El animal no ha sido descastado, ha sido malo, como de forma muy certera ha apuntado Emilio Muñoz (es un alivio que haya vuelto a las retransmisiones porque pone el punto de cordura y buen criterio en los comentarios).

Ponce ha pasado un mal rato. El toro era posible por el lado izquierdo y el valenciano le ha dado pases sueltos. Si ese toro lo coge un diestro con necesidad de ganarse la gloria, se compra dos cortijos, porque por ese lado zurdo se podía torear a poco que hubiera firmeza y valor. Ponce ha hecho su esfuerzo en la corrida del veinte aniversario, ha estado digno, pero con esa gesticulación tan habitual en su quehacer en los últimos tiempos. El animal ha estado a punto de irse vivo al corral. Es una pena. Ha sido pésimamente lidiado, se podía torear y todo ha quedado a medias.

La otra noticia de esta corrida es el zambombazo que ha dado El Juli. Está muy firme, manda una barbaridad en los toros y tiene la cabeza clara para darle a cada astado la faena que precisa. El quite por lopecinas, rematado con una larga y uno de pecho a una mano, ha sido, probablemente, lo más emotivo de la corrida. Y no quiero acabar el comentario sin señalar que la corrida de Zalduendo no ha sido tan mala como se ha comentado. Le ha faltado presentación a algunos toros, pero ha sido una corrida variada, con toros nobles, otros encastados y bravos, como el primero de El Juli, y esa prenda que nadie espera ahora en nuestras plazas y que trajo por la calle de la Amargura a todos los lidiadores que había sobre el albero. Ocurre que como el grueso de los toros que se juegan son del mismo tipo, borregos sin casta, cuando sale uno que pide el carnet, todo el mundo a correr.
La mejor información taurina en http://www.sevillatoro.com/

Más futuro que presente

La temporada taurina de 2015 se presenta inquietante. Los dos líderes, Morante y Roca Rey, andan algo precavidos. Morante debe superar sus p...