Hace unos años, no estaba José Tomás en activo, la ganadería de Núñez del Cuvillo se quedó fuera de una Feria de Abril por cuestiones de dinero. Pedía tres millones más que las demás porque era el dinero que le pagaban en otras plazas de primera. En un acto público le pregunté a Álvaro si tres millones de pesetas eran tan importantes como para no lidiar en la plaza de Sevilla. Naturalmente, el ganadero esgrimió cuestiones de prestigio para defender su decisión. Desde el 23 de abril de 2007, nunca más ha lidiado Cuvillo en Sevilla.
El año pasado la empresa Pagés llegó a reseñar una corrida para la Feria. Se fijó el mismo dinero que en su día había pedido el ganadero y que años atrás no le habían pagado. Como condición inexcusable, Cuvillo dejó claro que la corrida reseñada sólo se lidiaría si José Tomás estaba en el cartel. Luego, el torero de Galapagar no llegó a un acuerdo con la empresa y la corrida de Cuvillo se esfumó. La empresa quiso que Cuvillo acudiera a la Feria, a pesar de la ausencia de Tomás, pero el ganadero se mostró firme según lo que ya había anunciado, y no se dejó anunciar en la cartelería. La empresa sevillana consideró este detalle como un desprecio a la plaza sevillana y no ocultó su enfado. En círculos cercanos a la empresa era bien sabido que este año no se negociaría con Núñez del Cuvillo para la Feria del año 2011.
Álvaro, con listeza, anunció que este año no había condicionantes para anunciarse en Sevilla. Es decir, que si la empresa iba y llegaban a un acuerdo económico no sería imprescindible la presencia de Tomás. Se adelantó el ganadero, sabía que la empresa, muy ofendida, no estaba dispuesta a ir de nuevo a El Grullo a pedir una corrida. Y ahí estamos. La empresa, hasta este momento, no ha pensado en Cuvillo. Y Cuvillo suelta prendas como la de que a Curro Vázquez le dijeron que “cualquier cosa menos Cuvillo”.
La empresa de Sevilla es privada. Cuvillo es una ganadería importante. Se supone que Cuvillo debe estar en Sevilla. Pero eso no puede ocurrir a cualquier precio. Cuvillo declara de forma permanente que para ellos no es una tragedia quedarse fuera de Sevilla. En otras palabras, que los señores ganaderos no le dan a Sevilla el sitio que se merece por historia y afición. Por tanto, se entiende que la empresa esté molesta y que no quiera saber nada de quien ha menospreciado a la Maestranza en varias ocasiones. Hay un elenco de quince ganaderías de primera para una Feria como la de Sevilla. Si vienen doce de ellas (y luego los toros embisten) la Feria será grande. Pero en este asunto, la empresa Pagés está en su sitio, porque no se puede estar siempre bajo los caprichos de algunos taurinos. Ahora sí; antes no; mañana, ya veremos. No, Sevilla es muy grande y para un ganadero de lujo debe ser lo primero. Más si, además, la familia Cuvillo es sevillana de hecho. Hay un desamor evidente entre las partes, pero me huelo que Cuvillo no quiere venir a Sevilla.
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