10 junio, 2015

Canorea, un adiós lleno de incógnitas

Eduardo Canorea deja de trabajar en la Empresa Pagés. Se jubilará en diciembre, pero ya desde estas fechas no es un trabajador activo en las oficinas de la calle Adriano. Eso no quiere decir que deje de ser uno de los propietarios de la empresa junto a sus dos hermanas. De momento no parece que vaya a vender su parte, entre otras cosas porque tiene hijos que trabajan en la casa y que serán sus herederos en el futuro.

Deja la empresa por motivos de salud. Puedo asegurar que es rigurosamente cierto. Y debo confesar que tengo mi cuota de responsabilidad al haberle aconsejado, solo desde un punto de vista médico, que debía apartarse de un trabajo que le estaba castigando duramente la salud. Y aunque se va por motivos médicos, a nadie se le escapa que Eduardo se va también porque no quiere que su presencia en la empresa sea un obstáculo para la buena marcha de la gestión. Todos saben que Canorea era el malo de la película. El día de la presentación de los carteles se pedía su dimisión, nunca la de otros miembros de Pagés. Cuando en la plaza hay voces contra la empresa, la diana siempre era Eduardo Canorea.

La Real Maestranza de Caballería no le ha forzado a retirarse, pero no hay que ser muy listos para comprender que la propiedad entiende que con su desaparición de la escena pueden mejorar las relaciones con los toreros disidentes. Canorea se marcha muy cansado, tanto en lo físico como en lo mental. Ha sido el centro de todos los dardos que se han disparado contra la empresa Pagés. Y es verdad, como reconoce en su carta de despedida, que ha cometido errores y se ha disculpado por ello. Entre otras cosas, a Canorea le ha faltado diplomacia a la hora de hablar, se ha exaltado con facilidad y no ha contado hasta tres para permanecer callado en algunas ocasiones. 

Ramón Valencia, solo o en compañía, seguirá en la gestión. Se incorpora Laura Canorea, la hija de Eduardo, que tiene un brillante futuro en las tareas económicas y administrativas. Algo ha cambiado en Pagés. Sin embargo, la pregunta es si será suficiente para que las aguas vuelvan a su cauce. Morante se ha apresurado a decir que no cambia nada, porque ‘tanto monta Ramón como Eduardo’. 

Todavía asistiremos a novedades. Se queda Ramón Valencia, solo o en compañía. La compañía puede ser un hombre conciliador y respetado por todos. Se ha hablado de Eduardo Dávila Miura. No está claro. Puede ser la incorporación de otra empresa a la gestión. El invierno será interesante en torno al futuro de la empresa Pagés. 

Y como telón de fondo siempre quedará el asunto del contrato entre Pagés y la Real Maestranza. Siguiendo una costumbre inveterada, los maestrantes callan. Se ha sabido que se prolongó el contrato cuando se hicieron las obras de las gradas, que corrieron a cargo de la empresa. Algunos cifran la fecha en 2024 ó 2025. En este aspecto, la propiedad es muy respetuosa con lo pactado. 

Así que seguirá Pagés por lo menos 10 años más. Y debe hacerlo con nuevas estructuras, más dinámicas, más abiertas, como una empresa moderna en todos los sentidos. Deberá cambiar todo lo que sea necesario para volver a encontrar unos años de normalidad. Mientras, Eduardo Canorea se ha alejado de su puesto de trabajo porque lo primero es la salud, pero también porque su cabeza tenía un precio. No cabe ninguna duda de que, al margen de las recomendaciones médicas recibidas, Canorea ha pensado en el futuro de una casa que lleva más de ochenta años en la plaza de toros de Sevilla.


02 mayo, 2015

Cortegana: Garrido se llevó el duelo con Borja

El festejo celebrado en Cortegana fue un éxito. El reto que se lanzaron Borja Jiménez y José Garrido fue recogido por el empresario Jorge Buendía. Se eligieron seis toros de distintas ganaderías, todas ellas de prestigio. El de Fuente Ymbro no se lidió porque se partió los pitones en el manifiesto. La presentación estuvo de acuerdo con una plaza de tercera o más, como los de La Dehesilla y Pereda. 

La plaza registró una aceptable entrada, aunque probablemente menor de lo que esperaba la empresa. La expectación en el mundo del toreo fue enorme. En el tendido había muchos profesionales taurinos y de los medios de comunicación.

Ganó José Garrido por preparación y mejor espada. El extremeño se mostró suficiente, con sitio y capaz. Exhibió un toreo templado y técnico. En algunos momentos añadió buen gusto a su toreo. Cinco orejas fue su balance. Solo un consejo: cuando un toro se resiste a doblar hay que descabellar. El feo espectáculo con el de Victorino, amorcillado en tablas, no fue de recibo. En cualquier otra plaza le hubieran dado los tres avisos.

Lo de Borja fue una sorpresa. El primero lo cogió y le dio un golpe en la rodilla derecha. A partir de ahí se mostró desorientado. No fue el torero conocido en ningún momento. Estuvo descentrado con el percal y la espada. Con el capote pudo ofrecer algunos destellos de su estilo. Fue una mala tarde de la que debe sacar conclusiones, porque su crédito está intacto. Entre otras cosas debe estar muchas horas con el carretón porque no se puede matar de forma tan pésima. 

Toros los toros embistieron, lo que es una buena noticia. Los de Pereda, el primero con el hierro de La Dehesilla, fuenron encastados y más noble el de Pereda que el que lidió en primer lugar Borja. Nobílisimo el de Miura, lo mismo que el de Victorino, premiado de forma excesiva con la vuelta al ruedo. Noble pero flojo el de Murube y bueno el de Marca. 

En resumen, un festejo interesante y un triunfo para el empresario Jorge Buendía, lo mismo que para José Garrido. La fotos que acompañan este texto son de Álvaro Pastor Torres. 

29 abril, 2015

La Feria de Sevilla de 2015

La Feria de Sevilla se ha salvado. Si en 2014 se habló de fracaso absoluto, este año el ciclo sevillano ha salido indemne de la ausencia de cuatro figuras. Es decir, que mucho cuidado deben tener los ausentes porque se ha demostrado que al final nadie es imprescindible, ni en los toros ni en ninguna parte.

La Feria ha tenido unas entradas mejores de lo esperado. Salvo la media entrada del lunes de la semana de farolillo y el de la matinal de rejones, la media ha sido de unos tres cuartos de plaza con varios llenos y dos no hay billetes. Manzanares llenó la plaza en sus cuatro tardes. La empresa ha respirado en la faceta económica, a lo que hay que sumar los ingresos por la televisión.

Ha habido un nivel medio de toros más que aceptable, sobre todo por la mejoría final. Ha sido un ciclo que ha ido de menos a más. En materia de toros las corridas de Fuente Ymbro, El Pilar, Victorino Martín, Núñez del Cuvillo, Jandilla y Miura ha sido las destacadas. Son seis corridas notables. Otra cosa es que los matadores aprovecharan los toros. El fracaso ganadero llevó los nombres de Cayetano Muñoz, Montalvo, Torrestrella, Victoriano del Río y Juan Pedro-Parladé, aunque en estas corridas hubo toros sueltos encastados o bravos. 

Los mejores toros de la Feria fueron Mecanizado, de Victorino, y Encumbrado, de Cuvillo. El segundo debería haber sido premiado con la vuelta, como se hizo con el primero. Sus lidiadores no acertaron con la espada y no se les cortó ni una oreja. También aparecen en el cuadro de honor ganadero los nombres de Muñeco, de Cayetano Muñoz; Turulato y Belicoso, de Fuente Ymbro; Portilloso y Alambisco II, de El Pilar; Flechillo, de Juan Pedro; Paquecreas, de Victorino; Rosito, de Cuvillo; Jugarreta, de Jandilla, y Trapero y Barbareto, ambos de Miura.    

Los matadores que han destacado son los siguientes: Espartaco y Dávila Miura, ambos en su reaparición en Sevilla; Borja Jiménez, a buen nivel en su alternativa; Joselito Adame, muy firme; Antonio Nazaré, que superó una cogida para cuajar a un buen toro de Fuente Ymbro Pepe Moral, con ansias de triunfo; José María Manzanares, que se llevó dos orejas fáciles en la de Victoriano del Río y perdió cuatro en la de Cuvillo en dos faena de enrome estética aunque más valiosa la segunda; Finito de Córdoba, autor de una faena de trazos muy bellos; Castella, en mejor tono que otros años; José Garrido, que se peleó con una fiera de Juan Pedro y superó el envite; Antonio Ferrera, enorme con el de Victorino; Manuel Escribano, definitivamente consagrado como un torero completo, y Padilla, siempre entregado.

Se quedan como estaban tras su paso por la Feria espadas como Oliva Soto, Esaú Fernández, Javier Jiménez, Daniel Luque, Lama de Góngora, Enrique Ponce, David Galván, El Fandi y Miguel Abellán. Bajan su cotización Arturo Saldívar, El Cid, Rivera Ordóñez e Iván Fandiño.

No ha habido triunfador porque ningún torero ha cortado las dos orejas a un toro. Podrían haberlo hecho Ferrera y Manzanares pero la espada no funcionó. Las mejores faenas llevaron las firmas de estos dos toreros. En todo el ciclo, desde el Domingo de Resurrección a la de Miura, se cortaron 19 orejas, de ellas siete por rejoneadores y 12 por los matadores de toros. 

Dos trofeos fueron para Espartaco, Manzanares y Escribano. Quien más orejas paseó fue el rejoneador Ventura, con tras orejas. El onubense Andrés Romero cortó dos orejas a un toro. Otra fue para Fermín Bohórquez en su despedida de Sevilla, lo mismo que Rui Fernandes. Con una oreja aparecen Borja Jiménez, Joselito Adame, Antonio Nazaré, Pepe Moral. Juan José Padilla y Dávila Miura.

Ha sido una feria de grandes picadores. Los nombres más destacados son los de Juan Francisco Peña, Manuel Jesús Ruiz Román, José Manuel Quinta, Dioniso Grilo, José Antonio Barroso, José Doblado, Josele, Curro Sanlúcar, Domingo García ‘Jabato’, Manuel J. Bernal, Chicharito y Chocolate (no es broma). 

Y también hubo grandes toreros de plata. En primer lugar queda Curro Javier, inmenso las cuatro tardes que toreó. A buen nivel Curro Robles, Alcalareño, José Chacón, Javier Ambel, Abrahán Neiro, Lipi, Jesús Díez 'Fini', Rafael Rosa y Luis Blázquez.  

La autoridad cumplió en general con algunas excepciones. Las corridas estuvieron bien presentadas con la excepción de algunos toros de Juan Pedro Domecq y otros de Victoriano del Río. En el palco, facilidad para los trofeos en la de rejones del día 19, donde sobraron trofeos. Por lo demás, corrección en general.

El ambiente en la plaza se ha deteriorado por la ausencia de aficionados y la llegada de público. Solo en la corrida de Miura la Maestranza recordaba a la de siempre. Hubo muchas peticiones de música que no venían a cuento, por mucho que la banda anduviera en un tono muy desigual. Tocó sin motivo más veces de la cuenta y cortó de forma abrupta los pasodobles cuando los diestros estaban en la cara de los toros. En ese ambiente enrarecido, hubo dos cantaores en el tendido que desentonaron. Es necesario eliminar de forma radical el cante en la Maestranza. 

La autoridad debe alertar a los toreros para que no retrasen el paseíllo. Las corridas transcurren de forma lenta y el palco debe buscar fórmulas para agilizar la lidia. No es de recibo que una corrida dure más de tres horas. El público llega tarde a los toros e impide que muchos asistentes puedan ver la lidia del primer toro. Se debe cortar el acceso al tendido cuando el palco saca el pañuelo para que salga el primero. 

En resumen, una feria con mejor nivel general. Los toreros ausentes se lo deben pensar en el futuro. Este año su ausencia se ha notado menos y así ocurrirá hasta que nuevos toreros ocupen sus lugares. Sin embargo, el sistema sigue corrupto. Ya han aparecido carteles de ferias y van a torear espadas que no han estado en Sevilla o lo han hecho mal. Mientras que los triunfadores y los jóvenes seguirán en el banquillo. Más tarde o más temprano debe llegar la justicia al toreo. Lo malo es que cuando llegue algunos se habrán lucrado con sus artimañas.

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09 marzo, 2015

La felicidad taurina es imposible en Sevilla

No recuerdo ningún año en el que la aparición de los carteles fuera recibida con el aplauso unánime de todos. Incluso en los tiempos de bonanza económica y normalidad en las relaciones entre toreros y empresa hubo siempre discrepancias. La situación actual está marcada por la profunda crisis económica que ha dejado los bolsillos de la mayoría sin caudales, al tiempo que se ha producido un enfrentamiento feroz entre los mejores toreros y los empresarios.

La crisis económica se ha agudizado para la empresa con la suma del elevado canon  que debe pagar a la Real Maestranza junto a unos impuestos generales excesivos. De cada 100 euros que entran en la plaza, menos de la mitad repercute en el propio toreo, es decir para pagar a toreros, ganaderos y a los propios empresarios, que mantienen una estructura empresarial que genera unos gastos considerables. 

Esta situación se ha agudizado en los últimos años, sobre todo después de algunas declaraciones llamando la atención sobre la realidad, hechas de forma altisonante, y que han sido la gota que ha colmado un vaso que  ya tenía desde hace tiempo presentaba una gran inestabilidad. Las relaciones con los toreros no eran buenas por variados motivos – con especial mención a los habituales desencuentros entre Morante y la propia empresa -, de forma que todo ello desembocó en la postura adoptada por las cinco máximas figuras a finales de 2013. Allí advertían que no volverían a torear en Sevilla mientras que esta empresa estuviera al frente de la empresa.

Esa situación parece que ha desaparecido. De hecho, al margen de la contratación de Manzanares, los restantes espadas han negociado este año para volver a torear en Sevilla. El caso de Perera es una excepción. Se entiende que estaban dispuestos a torear en la Maestranza. No se podría entender que El Juli y Talavante hayan hablado de corridas y compañeros si su primitiva intención era faltar a la cita sevillana. Sin embargo, lo que ha trascendido de esas negociaciones deja en mal lugar a los matadores, porque una vez que entablan conversaciones no parece que haya suficientes problemas como para desertar un año más de la feria. Todo ello con especial mención para el comportamiento de Morante, que ha dilatado las negociaciones hasta el punto de que los empresarios estaban convencidos de su presencia en la Maestranza, para finalmente dejar de torear por una serie de explicaciones que el aficionado normal y corriente no acaba de entender. Algunas explicaciones posteriores del torero y su apoderado no tienen consistencia.

Con esta situación de cuatro toreros importantes fuera del ciclo, la empresa ha confeccionado una feria con carteles que tienen mucho atractivo, pero que cojean por la falta de algunos toreros. Entre todos ellos, hay algo que ha sido señalado de forma negativa: la ausencia de Diego Urdiales. Y más que su ausencia, ha sido mal comprendido que ni siquiera se le haya llamado para ofrecerle algún puesto. Hay sitio sobrado para el riojano porque hay toreros anunciados que no pintan nada en la Feria.
Hay más toreros posibles: Salvador Cortés, Curro Díaz, Miguel Ángel Delgado, por ejemplo. Pues tampoco hubiera sido difícil incluirlos a la vista de los que están contratados. Todo ello con el detalle de que es una Feria mucho mejor que la de 2013 y que hay carteles con mayor interés para el aficionado.

La guinda de estos días ha sido la subida del abono. La empresa ha suprimido la bonificación del 15% que aplicó en 2014 y además ha incrementado el precio final con una novillada de más que se anuncia. En la rueda de prensa, de forma rápida y con escasa precisión, se dijo que se mantenían los precios. Esta subida, como no podía ser de otra forma, ha sido mal recibida por los abonados y podría repercutir a la hora de pasar por taquilla, mucho más un año en el que de nuevo la feria será televisada.
Así que es una pena que un ciclo con carteles y argumentos atractivos se quede empañado por detalles que podrían haberse evitado. La falta de llamada a Urdiales y la subida del abono han sido dos noticias negativas que vuelven a ensombrecer la temporada de 2015. Y es que en Sevilla parece que es imposible la felicidad taurina. 

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03 marzo, 2015

Rueda de prensa con megáfono en la calle

La presentación de los carteles de la Feria de Sevilla se convirtió en una larguísima exposición de fechas, citas, reuniones, contactos, mensajes, comidas, llamadas y mil detalles más por parte de Ramón Valencia. Más de 45 minutos explicando las negociaciones fallidas con Perera, El Juli, Talavante y Morante. Eduardo Canorea guardó un prudente silencio. En la calle, un grupo reducido vociferaba con megáfono en mano para torpedear el acto. Pedían la dimisión de Canorea, solo de Canorea. 

Después de la exhaustiva disertación de Valencia se abrió el turno de preguntas, aunque antes el empresario había dejado claro que no iban a opinar sobre la decisión de los ausentes. Quería que cada cual sacara sus conclusiones. Hubo pocas preguntas. Sobre la incomparecencia de Diego Urdiales no hubo ninguna razón especial para justificar lo que era un clamor. No vale decir que no se le ha llamado porque no podían darle un puesto adecuado. Tampoco vale decir que la petición de algunos toreros de dos corridas ha impedido la contratación de otros diestros. Diego Urdiales debería haber sido una prioridad a la hora de confeccionar los carteles de Sevilla.  

Es verdad que hubo pocas preguntas, pero es que Ramón Valencia lo había dejado todo trillado. Explicó lo sucedido, según sus notas y su versión, y declaró que no iba a entrar a valorar lo sucedido. Por eso alguna pregunta reincidente sobre los tiempos de llamadas, o preguntando los motivos de no contactar antes con algún torero, tenían poco sentido. Valencia había dibujado todos los pasos que la empresa había seguido (solo le faltó reseñar el menú de algunos almuerzos). 

Que Manzanares acepte torear en julio no quiere decir que fuera obligatorio publicar esa decisión en esa fecha. A los toreros se les llamó por orden, coincidieron en ganaderías, hubo que pedirles que dejaran alguna; en definitiva, se intentaron gestar unos carteles en los que la falta de voluntad por parte de los toreros ha sido determinante para que no acudan a la Feria más prestigiosa del mundo. 

Perera fue claro desde el principio. Otra cosa es que los motivos sean coherentes. Cuando un torero triunfa no debe quitarse de las plazas importantes; al revés, deben ir para confirmar su primacía. Pero no hay nada que objetarle. Desde el principio dijo que no quería torear en Sevilla.

En el caso de El Juli, la impresión es que sus motivos son que no toreaba Perera y que no se había hablado aún con Talavante. Cada uno manda en su hambre y en su fortuna. No parece que El Juli tuviera razones para quitarse del cartel.

Lo de Talavante raya el esperpento. Le dan lo que quiere, lo acepta su apoderado y se quita en un micrófono. Es más, habla de maltrato. Su representante, José Miguel Carvajal ha tenido que admitir que no hubo maltrato. 

Y lo de Morante se conoce con mensajes incluidos. Cinco corridas, carteles de lujo, sin haber hablado de dinero, con todas sus peticiones satisfechas, con un interlocutor para tratar de revertir la situación y un comunicado mínimo y nada más. Luego se han conocido los detalles de algunos mensajes que dejan su imagen a los pies de los caballos.  

La Feria tiene argumentos. Por supuesto, es mejor que la de 2014. Valencia explicó bien el motivo de que no se anunciaran las ganaderías en diciembre. No podían con las idas y venidas de los matadores. Es excesiva la segunda tarde de algunos toreros y falta Urdiales. Esta ausencia, sin ninguna explicación válida, enturbia un trabajo que no ha sido fácil antes las circunstancias. Y también deberían estar en los carteles Salvador Cortés y Miguel Ángel Delgado.

La feria vuelve a Canal Plus. Los abonos no bajan. Las novilladas son de lujo. San Miguel es una incógnita. En fin, que la empresa debe espabilar porque a la vista de lo contado las posturas han quedado muy enconadas para el futuro. De pronto me acordé de aquellas presentaciones en Río Grande con mariscos por medio. De aquellos banquetes hemos pasado a un acto con cuatro tíos gritando en la calle con un megáfono.  

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23 febrero, 2015

José Antonio Morante Camacho pincha en hueso

Morante se ha negado a torear en Sevilla por segundo año consecutivo. El pasado año lo hizo con cuatro compañeros. En esta ocasión del G-5 se ha pasado a G-4. Da igual. Si en 2014 podía tener alguna justificación – sería más que cuestionable si la tenía- es evidente que este año no tiene ningún argumento para explicar su ausencia.

Pidió que la empresa pidiera disculpas de forma pública. Así lo hicieron los empresarios. Manifestó que Sevilla se merecía otra oportunidad. Exigió que se entrara en contacto con Perera, El Juli, Talavante y Manzanares (éste ya había llegado a un acuerdo anterior con la empresa), algo que se ha hecho. Si Perera y El Juli no quieren torear se supone que tienen sus razones. Lo que Morante no puede exigir es que además se pongan de acuerdo. En definitiva, que se han dado los pasos que ha marcado el de La Puebla. Se habló de corridas, sus veedores fueron al campo, se sumó la de Cuvillo al elenco por petición suya, para que al final se descuelgue con razones de poca consistencia para no torear en Sevilla. Habla de la pendiente del ruedo, de que la empresa le quería incluir en carteles sin remate (más bien era que Morante exigía unos carteles concretos). Morante se quita de Sevilla cuando ya le había enseñado el caramelo de su presencia este año. La empresa estaba dispuesta a contratarlo en cinco corridas de toros durante la temporada. Su actitud es una afrenta a Sevilla. En esta ocasión no tiene ninguna defensa.

De forma colateral, y como únicas explicaciones por parte del torero, se han conocido algunos fragmentos del mensaje que mandó al alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. El mensaje es la apoteosis del disparate. El objetivo de su ira son los empresarios. Se refiere a que hubo muchas dilaciones en el tiempo tras las negociaciones y a que la empresa no remataba bien sus carteles. Es verdad que en ningún momento dice que si su apoderado mexicano fuera el empresario de Sevilla volvía rápido a la Maestranza. Dice que toreará en Sevilla con cualquier empresa menos con Pagés.

En el colmo de lo intolerable, se han conocido algunos detalles del mensaje enviado al periodista Fernando Carrasco de ABC. Es absolutamente inadmisible y ante esas expresiones no caben ni siquiera las posibles disculpas del futuro.

La empresa EMTSA ha mandado un comunicado negando su intención de hacerse cargo de la plaza de Sevilla. Dice que las razones de Talavante son personales. Y sobre Morante asumen que “no se llegó a un acuerdo en las negociaciones ya que la empresa Pagés antepuso su interés personal al interés del abonado y de la afición de Sevilla. Los carteles que ofreció la empresa estaban muy por debajo de la calidad de la Plaza que gestionan”. No parecen razones suficientes para un final tan catastrófico.

Pero claro, todo esto lo que transmite es un antiguo y grave desencuentro entre el torero y la empresa. Es verdad que la empresa se ha equivocado, pero de eso a lo que ahora está ocurriendo hay una distancia sideral. Además, se admiten las explicaciones de la empresa mexicana, pero deben entender que es altamente sospechoso que Talavante y Morante, sus dos toreros, no quieran torear en Sevilla por causa mal explicadas.

Al artista Morante se le ponen las cosas difíciles para volver a Sevilla. La empresa Pagés tiene un contrato firmado con la propiedad. Y en ese contrato hay unas obligaciones económicas que debe cumplir, por mucho que el porcentaje sea alto, pero hay que cumplirlo. La Real Maestranza no va a romper ningún contrato con su empresa, que en otros años ha demostrado que están capacitados para organizar ferias de categoría.

En el fondo, es una verdadera pena que un artista tan de Sevilla se haya cerrado las puertas de la Maestranza de esta forma. Todo lo que ha conseguido queda empañado con su actitud actual. Bien por imposición, bien por capricho o venganza contra Pagés, se ha cerrado las puertas de la Maestranza. En su historia faltarán triunfos en la plaza de mayor categoría del mundo. Ya casi se nos está olvidando la media verónica. No basta con ser artista, hay que ser persona. José Antonio Morante Camacho ha pinchado en hueso.

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25 diciembre, 2014

El futuro, en dos noticias

Sevilla ha sido protagonista de dos noticias de gran importancia cuando el año 2014 está a punto de finalizar. Así puede ser considerada la reunión de los distintos estamentos del toreo en La Venta de Antequera el día 18 de diciembre, lo mismo que es llamativa la contratación de Manzanares para el próximo abono sevillano. Ambas noticias merecen una reflexión.

De la reunión del toreo se han dicho muchas cosas, algunas acertadas y otras equivocadas. Pienso que las expectativas sobre este cónclave se habían disparado de forma desorbitada, como si en ella se fueran a solucionar todos los problemas del toreo, y luego la realidad ha sido decepcionante para muchos. Ni una cosa ni otra. La reunión era el comienzo de un camino para tratar de organizar muchos aspectos del toreo que requieren una atención especial. Era el punto de partida hacia un futuro más coherente. Se escucharon propuestas, se van a crear comisiones de estudio y se elevarán las conclusiones a los organismos correspondientes para su aplicación. Para quienes esperaban resultados a corto plazo fue una desilusión comprobar que el camino es largo.

Lo evidente es que un amplio grupo de profesionales acudieron a la cita, lo que indica que hay preocupación sobre la situación actual de la fiesta. Ahora es tiempo de trabajo para organizar y darle forma a las nuevas estructuras que necesita el espectáculo. De momento, lo más inmediato, debe ser la culminación de un Reglamento taurino de ámbito estatal, que de nada serviría si no se aplica en todo el territorio español.

En esta reunión sevillana no se hizo especial hincapié en algo fundamental: en la crisis actual ocupa un lugar preferente la propia crisis del toro, que aunque es más noble que nunca, es también muy poco emocionante. Si no se vuelve a un toro más agresivo, el toreo no podrá recuperar su sitio entre los espectáculos del momento. No hay que olvidar que la emoción solo llega cuando hay un toro íntegro y encastado frente a un torero capacitado para lidiarlo. No sé si todos los ganaderos son conscientes de este asunto.

Se ha criticado la ausencia de las figuras y de los empresarios más fuertes del sector. Es necesario proclamar con satisfacción que acudieron veteranos retirados de categoría incuestionable. De las figuras actuales, solo Miguel Ángel Perera se presentó en la asamblea. Aunque solo hubiera sido por cuestiones de imagen, la foto de El Juli, Morante y Manzanares hubiera supuesto un respaldo esencial a la cita. Con relación a los empresarios más poderosos, pues lo mismo. ¿Quiere decir esta ausencia que no quieren cambios porque les va muy bien en la actualidad? No les va bien y se han quejado de forma expresiva, pero tengo la impresión de huyen de algunos sectores del toreo, tales como picadores y banderilleros, y la postura de ausentarse los ha dejado con poco respaldo. Dirán que había empresarios de su grupo (Anoet), pero era un día para salir en la foto.

Finalmente, hay que aconsejar a los organizadores que también citen a futuras reuniones a la prensa y a las organizaciones de aficionados, porque todos son parte del entramado. Este asunto lo analizaremos con más detenimiento en otra entrega.

Con relación al anuncio de la contratación de Manzanares, de entrada hay que mostrar la natural satisfacción porque ello indica que este año no habrá presión como grupo para expulsar a la empresa de Sevilla. Es decir, el G-5 no existe. Ahora que cada uno haga lo que crea conveniente. Lo que parece evidente es que a partir de ahora nada será igual, creo que siempre para mejor, porque la empresa Pagés habrá aprendido la lección de que ya no valen las posturas altaneras ni las palabras vejatorias. Tampoco habrá ya en Sevilla rebaja de los honorarios pactados, algo que por otra parte suele ocurrir en muchas otras plazas a las que los del G-5 no amenazaron. 

También ha cambiado la política de comunicación. Es verdad que se trataba de una buena noticia, pero con este comunicado la empresa Pagés cambia de estrategia, porque es la primera vez que anuncia la contratación de un torero para el abono. Y hablando de política de comunicación, junto a la satisfacción porque lo haya comunicado, lo que no parece razonable es que la nota llegara a las doce de la noche del día 23 de diciembre. Es decir, que se le negó la noticia a la prensa escrita que cierra sus ediciones a una hora normal con el agravante de que el día 25 no salen periódicos a la calle. Razones habrá, supongo, pero como horario de comunicado es malo sin paliativos.


A partir de ahora se espera que las otras figuras ausentes en 2014 se definan respecto a su presencia en Sevilla. Si algunos consideran que los motivos del boicot persisten, habría que recordar que ha habido rectificación empresarial y que si estamos en un momento especial para el futuro, en el que todos deben hacer un esfuerzo para que la fiesta no se hunda, lo que deben hacer los toreros, siempre que ello no les suponga un enorme deshonor, es torear en la Maestranza. La afición, la gran olvidada, se lo agradecerá. 

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Más futuro que presente

La temporada taurina de 2015 se presenta inquietante. Los dos líderes, Morante y Roca Rey, andan algo precavidos. Morante debe superar sus p...