31 octubre, 2014

Manzanares, del Mediterráneo a Sevilla

En la vida de todos los aficionados siempre hay un torero que marca su tiempo de fijación en la fiesta. Es el torero que se comporta en la plaza como nosotros mismos hemos soñado muchas veces hacerlo, porque todos los que hemos dedicado una buena parte de nuestro tiempo al toreo, en cualquier misión, hemos soñado tardes de pases maravillosos. En la vida de los críticos e informadores taurinos también hay toreros espejos, porque antes que nada somos aficionados.
En mi caso, ese torero fue José María Manzanares, uno de esos matadores de toros que ocupan un sitio en la historia de la Fiesta escrito con letras de oro. Nació a la vera de Mediterráneo, en Alicante, en el barrio de Santa Cruz. Su abuelo fue un pescador. Su padre era un enfermo de los toros que trabajó en el puerto, Pepe Manzanares. José María toreaba a los 3 años de salón. Aprendió el manejo de los avíos de torear al mismo tiempo que aprendía a hablar. Su padre dejó el puerto y fue banderillero y su hijo era su mozo de espadas. Los libros quedaron arrinconados porque ‘¿y qué importa a mi estudiar, si voy a ser torero?’.
Mató su primer novillo en 1970 y luego formó pareja con Galloso. No era una rivalidad en sentido estricto. José María Manzanares era ya un aspirante muy serio a torero clásico y Galloso era un torero variado, alegre. Se compenetraban, pero no había rivalidad con saña, aunque siempre quedaba el amor propio de superar al portuense. La vida de los toreros está llena de días claves. La profesión es un permanente aprendizaje, en cada momento, cada toro, enseña nuevas cosas, pero el molde básico, el fundamento, se escribe en los principios. En esos momentos del arranque, como persona y torero, allí estuvo siempre la figura de su padre.
Es evidente que ese baño mediterráneo y los consejos del padre debieron cimentar una manera de entender el toreo. Dijo Belmonte que se torea como se es. No es cuestión de hacer un análisis muy exigente. La frase de Belmonte es cierta, pero diría algo más, se torea también como se está. Este torero aprendió a dar pases cuando era un niño sin poseer ni la técnica ni la sensibilidad para explicar lo que hacía. Incluso cuando aplicó la técnica, que en este torero es fundamental, aún faltaba que su estilo se impregnara de su forma de ser, para conformar una forma de torear. La base con la técnica y luego la persona para darle contenido.
En el caso de José María Dolls Abellán no es preciso insistir mucho; de un espíritu muy sensible surge un torero especialmente artista y clásico. Manzanares aprendió a estar: la técnica. Con el tiempo le puso a su toreo toda su personalidad. El toreo es un arte y Manzanares apostó por el clasicismo. Fue un artista clásico. Y decía que así surgieron fechas. La despedida de novillero en su Alicante con seis novillos. La alternativa el día de San Juan de 1971 con Luis Miguel y El Viti. La primera corrida de toros en Sevilla en la Feria de 1972.
 Hay fechas y hay también personas. Lo apoderó Pepe Barceló y en 1972 lo hizo  Alberto Alonso Belmonte. Pero en 1978 cambia y luego, en 1981, aparece en su vida Pablo Lozano. Antes triunfa en Madrid, porque ¿quién ha dicho que Las Ventas no se ha entregado al toreo de Manzanares? Ya Sevilla sabía de este torero. Pero hay una fecha clave: 22 de mayo de 1978 en Madrid. El toro Clarín de Manolo González. Ese toro aparece cuando se ha iniciado una campaña contra el torero. Tal vez sea uno de esos encuentros que justifican una vida para quien realiza la obra de arte y para quien la presencia en un tendido. Se torea como se está. Y yo diría que todos los toreros están hechos de carne y hueso. Y el hombre es fuerte en ocasiones, sincero, expresivo, introvertido, pasional o disparatado. Y todo eso se puede reflejar en la obra de un artista. Es otro punto de reflexión.
Manzanares nos ha dejado obras cumbres de su forma de entender la lidia, también nos ha dejado con el sabor agridulce de tardes sin aparentes ganas. Su trayectoria está sembrada de altibajos. Tal vez eso no pueda ser considerado de forma negativa. Era Manzanares, simplemente. Tenía una marca. Y así las cosas, después del toro Clarín siguió con triunfos intermitentes.
Hay que hacer un apartado en su relación con Sevilla. ¡Ay si este torero hubiera nacido a vera del Guadalquivir! No importa. Nació bien donde nació. Sevilla le mimó como a nadie, pero nunca rompió sus amarras para apropiarse del torero. La eterna fascinación de Sevilla para su persona, como dijo el alicantino en infinidad de ocasiones. Manzanares no ha sido torero de corridas fijas. También su trayectoria tiene marcadas ganaderías como Miura o Victorinos. En Sevilla lidió la de Miura en 1984. Ese año murió en Pozoblanco Paquirri, amigo suyo. El impacto emocional fue tremendo por múltiples causas. Y no pudo estar en Sevilla por San Miguel, pero siempre quedará el año 1985. ¿Qué hay que hacer para salir por la Puerta del Príncipe en Sevilla? Sólo faltó que el ensabanao 88 que abrió plaza hubiera tenido algo de más fuerzas. El cuarto toro de Torrestrella, de nombre Perezoso,le permitió firmar una de las cumbres del toreo del último tercio del siglo XX.
Será verdad que sólo le faltó nacer en Sevilla. Repitió tardes buenas en los años siguientes. Pero hay otra fecha marcada a fuego en la memoria: Ronda, 16 de julio de 1988. Seis toros de distintas ganaderías para un solo torero. Fue la corrida de Peleón, el toro de Guardiola de encaste Pedraja. La lidia perfecta, la armonía absoluta, la expresión de un cuerpo olvidado pero presente para crear belleza toreando. Lo que decíamos antes, el arte con un toro en su más perfecto estado.
Hay marcos para ciertos toreros. Sevilla y Ronda, dos cosos para el toreo, los dos escenarios ideales para Manzanares.  Indultó a Piano en la segunda concurso. Y llegó su última etapa. Retiradas y vueltas a los ruedos. Decía que había que seguir toreando para huir de la rutina. Y volvía y se marchaba, aunque casi siempre retornaba. La última reaparición fue en Granada el 10 de junio de 2004.
Y volvió siempre con su tauromaquia eterna a cuestas. Fue torero de toreros. Siempre clásico; sujeto a las normas eternas, además de variado. La verónica clásica, los remates a una mano, las chicuelinas del principio y las de Manolo González, los estatuarios, ayudados, trincherillas, naturales y redondos, de pecho, remates, de la firma y quiquiriquís, hasta en la suerte suprema tenía un sello.
Todavía me quedaba por ver una faena en 2005 en Algeciras a un toro de Cuvillo. Fue el regalo postrero de una vida torera derramando empaque y elegancia. Y es que si se torea como se es, algunos artistas necesitan torear para seguir siendo, para existir. Debe ser como el aire que se respira.
No fue fácil su tiempo final. El 1 de mayo de 2006, casi en un arrebato, aunque pienso que todo estaba bien pensado, eligió a su plaza, al ruedo de sus sueños, a su tierra adoptiva, para llamar a su hijo José María para que le quitara el añadido. Fue el día que abrió la Puerta del Príncipe que se le había negado hasta entonces. Lo sacaron los toreros, que son los que más saben de toros. Y se fue. Pero nos dejó a su hijo, que ha logrado esas metas que el padre no alcanzó. Aunque esa es otra historia.
Con apenas 61 años ha dejado este mundo. Lo ha hecho en solitario, cuando seguía soñando en el campo la intensidad de todo lo que vivió y de lo que pudo haber vivido.

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03 septiembre, 2014

El dilema de Almería

La Feria de Almería de 2014 no ha mejorado el nivel medio de los últimos años. Las entradas han sido flojas, el toro ha menguado de trapío, el público mayoritario ha perdido su educación taurina y la autoridad ha sido condescendiente en los corrales y en el palco. Se han reunido una serie de circunstancias que no ayudan para que el futuro sea más optimista.

Lo cierto es que la empresa Chopera ha mejorado la promoción de la feria con distintas actividades encaminadas a mejorar la asistencia al coso. Como ocurre en otras ciudades, la entrada gratis a las novilladas en clase práctica de los alumnos de las escuelas taurinas congrega a multitud de asistentes. Es decir, que hay interés por el toreo. Sería fácil culpar, a la vista de ello, a la situación económica del escaso nivel de espectadores en los festejos de pago. La crisis influye, pero es preciso ahondar en otras causas.

La feria de Almería ha sido siempre una de las mejores entre las plazas de segunda. Se anunciaban buenos carteles de toreros, ganaderías de lujo y el eco de lo sucedido en la plaza tenía una notable repercusión en el mundo de los toros. De unos años a esta parte, todo ha cambiado. Se ha reducido el número de espectáculos, los carteles son de menor categoría y, lo más grave, el tipo de toro que sale al ruedo es de mucho menor trapío. Si a ello le añadimos que en la plaza ha bajado el nivel de exigencia, que la autoridad mira para otro lado, que los medios locales apenas matizan cómo se han perdido estos valores, al final no encontramos con un ciclo que necesita una profunda reflexión por parte de todos, si es que todos los implicados están de acuerdo en modificar el actual estado de la feria.

La casa Chopera debe proseguir con su labor de divulgación, promoción y difusión. También debe ofrecer unos carteles más rematados en los cuatro o cinco espectáculos que presenten a la afición. Se debe cuidar el toro, sobre todo hay que volver a un ganado mejor presentado (la corrida de Benjumea del sábado 30 de agosto es un buen ejemplo).

La autoridad ha claudicado de manera lamentable. En Almería siempre he conocido como presidente a Marcos Rubio, al que critiqué de forma persistente por su escasa capacidad para presidir corridas. Cuando ha dejado el cargo, la noticia es que este año lo he echado de menos, ya que su sucesor no tiene entidad para ese cometido. Ha permitido la lidia de toros muy mal presentados (el que El Juli lidió en primer lugar de Charro de Llen era algo impropio de una plaza medio seria), permitió el primer día los cambios con dos pares de banderillas, ha barajado las orejas a su antojo y siempre denotó una imagen prepotente en el palco. Como ejemplo de su arbitraria manera de dar las orejas, además de conceder algunas primeras con peticiones insuficientes, le negó las dos orejas a una gran faena de Ponce, mientras que a Perera se las dio a un tiempo por una faena mal rematada con la espada y después de que el torero escuchara un aviso. Caprichos absurdos, es como si quisiera recordar que es el más listo de la plaza. Y todo ello en alguien que había concitado las esperanzas de los aficionados por su condición de periodista crítico en etapas anteriores. Muy mal, por tanto, Benjamín Hernández Montanari.

El grado de educación taurina ha decrecido en todas las plazas de toros. En ese sentido, Almería no es una excepción. Aún así, en algunos momentos se producen situaciones llamativas, a veces con peticiones de trofeos desorbitados, jaleos tremendos en la plaza con peleas entre los espectadores, una banda de música que toca Campanera de forma habitual, gritos a destiempo…,  todo un cúmulo de manifestaciones carentes de torería. La belleza del coso, su alegría natural, la forma de entender el toreo de sus aficionados, la propia merienda tan clásica, todo es parte del toreo en Almería, pero de ahí a lo que se vive en algunas tardes hay una diferencia abismal.  

Y como colofón, existen algunos ‘divinos’ de la ciudad que pontifican con sus ideas y que también tienen su influencia sobre un ambiente enrarecido, al que contribuyen los medios locales, de los que prefiero pensar que están entre la espada y la pared y no pueden contar la realidad de lo que sucede. En algunas crónicas ni se menciona el juego de los toros, o se tergiversa la realidad de forma incomprensible.

Todo este alegato está escrito desde mi profundo cariño a una ciudad acogedora, a una gente muy buena, a muchos aficionados decepcionados y con el ánimo de contribuir, cosa que dudo, a que en el futuro cambien muchas cosas para que esta Feria vuelva a ser la mejor de Andalucía entre las plazas de segunda, lo que ya no ocurre.
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02 septiembre, 2014

Málaga: La Feria de la esperanza

La Feria de Málaga de 2014 es historia. El balance no es tan afortunado como se podía esperar, pero hay algo más importante ante el futuro. Se ha sembrado ilusión, el trabajo de la empresa Coso de Badajoz ha sido brillante y se han sentado las bases para el futuro. Málaga ha despertado de unos años en la penumbra. Queda mucho camino por delante, pero se puede afirmar que la de 2014 ha sido una Feria para la esperanza.

El anuncio de la actuación de José Tomás ha generado unas expectativas olvidadas. La Feria era mucho más que el torero de Galapagar. Ha habido mucha promoción para este ciclo. Cuando en los carteles no aparezca el nombre del mítico torero es posible que las aguas vuelvan a su cauce. Este año se ha triplicado de largo el número de abonados. ¿Qué ocurrirá si en el futuro no torea Tomás en La Malagueta? Aunque el número de abonados baje, la percepción actual es que el buen trabajo realizado debe rendir sus frutos. Las entradas registradas este año han sido buenas en general.

Ha sido la Feria del buen toreo. No muy abundante, pero con ejemplos de toreo grande del bueno, de esos que nunca se olvidan. En este sentido, los nombres de Alejandro Talavante, Morante y José Tomás son los que han logrado que la afición saboree el toreo bueno. Y eso de ver torear bien es algo que no tiene precio.

Talavante se rompió en dos faenas de calidad. El torero extremeño está en una nueva fase de su tauromaquia. Ahora es un matador de temple, figura erguida, muñecas ligeras, sentimiento a flor de piel, es decir, que su estilo es muy fácil de captar para los que lo presencian.  Su tarde del miércoles fue un prodigio. Esta guerra debe ganarla.

Morante tropezó con un inválido de Zalduendo el viernes, protestado hasta el límite de que el palco fue abroncado, y el de La Puebla lo toreó a placer en una obra maravillosa de buen gusto y cadencia. De la bronca en la plaza se pasó al delirio. Morante es así. Se pidieron las dos orejas y nadie se hubiera rasgado las vestiduras si se le conceden.

El suceso José Tomás

Y José Tomás. Su fuerza taquillera es algo que no tiene comparación con la de ningún otro torero del escalafón. Tres corridas en un año se antoja que es como un delito para quien es capaz de organizar un revuelo tan grande antes de la corrida, pero sobre todo es lamentable para quien es capaz de torear tan portentosamente como lo hizo el mítico torero. Se lució con el capote, ya a la verónica, ya en los quites. Toreó de forma sublime al de Victoriano del Río con la derecha, en los estatuarios, todo ceñido, por detallar algo nuevo, tal vez algo menos erguido, pero con un mando y una personalidad descomunal. Y al de Parladé lo rompió al natural. No se puede torear más cerca y más despacio. Los de pecho para rematar las tandas surgieron con una templanza conmovedora. Tomás redondeó una de sus mejores tardes de los últimos años. Al verlo en la plaza, lejos de tragedias, tan seguro y confiado, el aficionado se preguntaba a qué viene este despilfarro de un torero tan grande solo en tres tardes en un año.

Se cortaron 12 orejas en la Feria. Al margen de las tres de Tomás, la de Morante y la de Talavante, también lograron asear algún trofeo el novillero Joaquín Galdós, los rejoneadores Hermoso de Mendoza y Leonardo Hernández (dos orejas), y los matadores Antonio Ferrera, Javier Castaño, Miguel Ángel Perera y José María Manzanares.

El ganado de la feria

Como en todas las ferias ha habito toros buenos aislados, pero no ha habido ninguna corrida completa. Destacó uno de Victorino, alguno de Victoriano del Rio y el de Parladé de Tomás. En general los toros estuvieron bien presentados con la salvedad de los de Zalduendo del viernes, que después de un reconocimiento accidentado logró lidiar algunos toros impropios de una plaza de primera. Muy mal la autoridad en este festejo por permitir que saltaran al ruedo reses sin trapío. En la plaza, las orejas concedidas atendieron a las peticiones. A pesar de ello, el palco no sigue un criterio firme a la hora de dar trofeos. Se supone que para cortar dos orejas en Málaga, al menos, hay que matar bien. Es un tema que parece que no tiene solución. Así no mejoran el nivel de categoría del coso. Siguen además, los viejos vicios de esta plaza, como la presencia absurda de los Delegados de la autoridad en el callejón en momentos en los que sobran y su ausencia cuando deben estar presentes. Este asunto tampoco tiene visos de mejorar en La Malagueta.

Mala la corrida de Victorino, pésima la de Miura, discreta la de Victoriano del Río, descastada la de Algarra, chica y floja la de Zalduendo y buenos toros de Parladé y Victoriano en la de Tomás.

El novillero Galdós destacó en la novillada de apertura con un encierro muy bien presentado de Fuente Rey. También Fernando Rey y Ginés Marín interesaron al público.

Bien a secas Enrique Ponce; correcto Javier Castaño frente al mejor toro de Victorino, heroico Ferrera ante la invalidez de la de Miura; discretos El Juli y Perera; estético sin apreturas Manzanares; sin suerte Vega, Jiménez Fortes y Escribano. Cumplidor El Cid. El mayor fracaso del ciclo fue el de Javier Conde, algo que no cogió de sorpresa a casi nadie. No estuvo bien y lo trataron con saña.

Entre los rejoneadores, el mejor fue Hermoso de Mendoza, pero el detalle de torear junto a José Tomás le restó protagonismo. En la del cierre, nivel discreto en toda la corrida y triunfo de Leonardo Hernández por la emoción de su percance.

La cuadrilla de Castaño

Hubo excelentes cuadrillas. La de Javier Castaño con Marcos Galán, David Adalid y Fernando Sánchez estuvo brillante con su matador y con Ferrera en su corrida de Miura. Fue todo un espectáculo. Además, buenas actuaciones de Raúl Adrada, José Antonio Carretero, Juan José Trujillo, Rafael Rosa, Víctor Nieto, Emilio Fernández, Curro Javier y Luis Blázquez. A caballo se llevó todos los honores Tito Sandoval. El tercio de varas está bajo mínimos y pocos picadores han realizado bien la suerte.  

Ha sido una Feria sin sangre. Es una gran noticia. En la enfermería entró algún lidiador por golpes aislados pero no hubo cornadas. La banda sigue en sus treces. Es otra batalla perdida. Toca muchas veces si causa justificada. Por cierto, algunos pasodobles quedan desconocidos ante la lentitud a la hora de interpretarlos. La Malagueta debe tener una banda más ecuánime. Hay que insistir en su calidad, de ello nadie duda.

A pesar de todo, fue una buena Feria. La empresa ha trabajado bien y el futuro puede ser mejor  que el pasado. Y, sobre todo, ha sido la feria del buen toreo. No es fácil poder contar que tres toreros, Talavante, Morante y Tomás, han toreado de forma sensacional.

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05 agosto, 2014

Despropósitos en Huelva

La novillada final de las Colombinas fue accidentada. Se produjeron en su desarrollo algunas circunstancias anormales que obligan a una reflexión. El quinto de Cayetano Muñoz fue un manso de carretas, como los que han salido siempre a las plazas de toros. En estos tiempos no es habitual ver a ese tipo de reses, de forma que los públicos no están acostumbrados a ellos. Si además, ese tipo de novillo cae en el lote del torero local, se explica que la plaza se levantara enfurecida. Pedía su devolución, lo que no procedía porque a los mansos no se les puede devolver a los corrales. Hubo insultos al presidente, que por una vez había estado en su sitio. Así las cosas, se decidió soltar al sobrero para aplacar a las masas. Un detalle antirreglamentario y que sienta un mal precedente. ¿Se lidiarán sobreros en Huelva siempre que una res sea muy mansa? ¿O ese privilegio solo quedará reservado cuando el manso le toque a un torero local? Si el manso lo sortea alguno de los compañeros de David de Miranda, puedo asegurar que no hay sobrero.

En este caso late sobre todo la tremenda falta de educación taurina que se ha instalado en las plazas. Hace 30 años nadie hubiera protestado al manso. Es más, uno de los alicientes que tenía la lidia era comprobar si un diestro estaba capacitado para ponerse delante de un manso. De ahí viene eso de que los mansos tienen su lidia. Pero estamos en otros tiempos y la incultura taurina es muy grande. Me acuso, en mis cortos medios, de ser uno de los culpables, aunque tienen más culpas los medios de comunicación que llevan años intentando inculcar que aquí lo importante es que el público se divierta, que no son capaces de llamar a las cosas por su nombre, que incitan a los indultos, que aprueban bajonazos como buenas estocadas, que intentan soslayar la realidad porque piensan que así están ayudando a la Fiesta. Y la masa que los escucha en radio y televisión, hace suyas las ideas y luego pasan cosas como las de Huelva.

La empresa y la autoridad han encontrado un resquicio para justificar que se vulnere el Reglamento con aquello de que lo consienten para evitar una alteración del orden público. A los públicos hay que educarlos, porque por desgracia sus conocimientos de la materia son escasos. No me gusta esgrimir el Reglamento como un articulado inflexible, pero mientras exista debe ser cumplido. Y si no sirva, que se elimine.

También se vulneró el Reglamento en la salida a hombros por la Puerta Grande de David de Miranda. Está perfectamente reglamentado que cuando se lidian tres reses hay que cortar tres orejas. Pienso que el manso quinto cuenta un animal lidiado, porque ya sería el colmo que se quisiera eliminar del festejo como si no hubiera salido a la plaza.

Y me apena escribir esto por dos motivos. De un lado por el gran aprecio que le tengo a Huelva; de otro, porque pienso que David de Miranda tiene los fundamentos para ser torero, aunque con el manso no estuvo a la altura de las circunstancias. Pero ello no puede obviar la necesidad de reflejar siempre lo que me parece necesario para que quienes me lean sepan mi opinión. A muchos no les gustará, pero ni se podía lidiar el sobrero ni debió salir por la Puerta Grande. Y todo tiene como base la pésima educación taurina de quienes acuden a las plazas, fomentada desde los canales públicos, y el un chauvinismo mal entendido. Y que conste que esto sucede en muchas más plazas, pero ocurrió en Huelva y debe quedar reflejado, aunque entiendo que todo esto no es más que un desahogo personal sin ninguna posibilidad de modificar el futuro.   
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01 agosto, 2014

El factor local y una plaza llena

No hace falta insistir en la gran noticia que supone el casi lleno en la Maestranza para ver la final del ciclo de promoción. Es la consecuencia de una política de precios adecuada, la vista gorda en la entrada de comidas y bebidas y que dos novilleros de Sevilla hayan logrado concitar el interés de la afición, con especial repercusión en un público joven al que hay que captar para que siga acudiendo al coso sevillano.

Pablo Aguado y Rafael Serna se han llevado los honores, aunque no hay que olvidar a quienes, aún jóvenes, también han logrado este año atraer a la plaza a muchos espectadores, tales como Borja Jiménez, Carlos Corradini y otros. Esta notable repercusión de los festejos con valores nuevos tiene un soporte fundamental: la buena publicidad que los medios han prestado a estas novilladas.

De la final hay que hacer algún comentario además de lo reflejado en la crónica. A pesar de las dos orejas cortadas, el público esperaba más trofeos. No faltó la emoción de la disposición de los toreros, entregados de principio a fin, pero hubo una cierta decepción ya que no pudieron volver a poner de manifiesto las cualidades que se dejaron ven en sus primeras actuaciones. La novillada de El Parralejo exhibió casta y movilidad, a veces muy molesta, y no permitió el toreo relajado. A pesar de la mansedumbre y algunas dificultades, el debut de Pepe Moya ha sido positivo.

Aguado tiró por la calle de la emoción ya que en pocos momentos pudo torear a gusto. Se comprobó en el saludo al cuarto con cinco faroles y media enorme. Su noche fue desigual, algunos muletazos fueron sensacionales dentro de un nivel de intermitencia muy acusado.

Rafael Serna estuvo por debajo de su primer festejo. Aún así no se entiende por qué no le concedieron la oreja del segundo, no tanto por méritos sino por petición mayoritaria. La oreja de Aguado en el primero ya fue algo blanda y a José Luque debió preocuparle que se disparara la euforia de las orejas. Dejó buenos detalles sueltos y volvió a matar con decisión. Su lote fue áspero en conjunto.

El extremeño Carballo fue un torbellino de valor y denuedo, algo que es mucho pero que no es todo. Se fajó con entrega y lo puso todo de su parte para buscar el triunfo. No procedía la vuelta que se dio en el tercero, al menos no es lógico después de hacer guardia al novillo. El factor local no le pesó, fue tanta su disposición que se ganó al respetable.


El jurado, cuatro miembros, votó a final. Lograron dos votos Aguado y dos Carballo. Dice la nota que votaron de nuevo y uno de los que votó a Carballo se pasó a Aguado. Podría contar lo que votó cada uno de ellos. Incluso creo que acertaría con el nombre del que cambió el voto. Como se entenderá, es una falta de criterio votar primero a uno y luego modificar su primitiva opinión. En esta novillada no era fácil elegir a uno como el mejor. De todas formas, en mi opinión, Aguado es justo ganador porque en el cómputo de sus dos novilladas es el que mejor ha toreado. Y si ha sido quien mejor ha toreado, en mi opinión, pues es justo ganador. Dicho ello sin menoscabar los méritos de Rafael Serna y Juan Carlos Carballo. Lo mejor, el ambiente, la gente, las ganas, las comidas y la ilusión recuperada. Hay que insistir por este camino.   
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25 junio, 2014

Perera domina la temporada

 
La temporada taurina 2014 se ha definido antes de que se celebren los Sanfermines de Pamplona. Madrid ha dejado clarificadas algunas cuestiones. El torero que ahora mismo ocupa el trono de triunfador es Miguel Ángel Perera. De los demás toreros, se puede destacar a Iván Fandiño, Juan del Álamo, Daniel Luque, Antonio Ferrera y poco más.

Para los toreros que se ausentaron de la Feria de Sevilla el año es contradictorio. El Juli, buen torero, no ha ganado nada en Madrid. Su tirón en la taquilla sigue dependiendo de que se anuncie bien acompañado. José María Manzanares está a medio gas. Su estética torera y su buena espada le sirven en algunas plazas de provincia. En Madrid no se le consienten las ventajas que se toma ante el toro. Talavante debe estar muy enfadado. Después de meterse en el G-5 resulta que, además de no torear en Sevilla, se ha quedado fuera de algunas ferias de relevancia. Dicen que es porque su apoderado actual, Curro Vázquez, no está bien visto por algunas empresas, que se la tienen guardada desde los tiempos de Morante. El de la Puebla del Río va por libre. Salpica su temporada de faenas gloriosas y de petardos sublimes para acrecentar su leyenda. El problema es que en su prefabricado periplo de este año, denominado de mala manera como Tour, no ha llenado en algunas plazas, con lo cual la fuerza de este tipo de temporadas se diluye.

 
El veterano Enrique Ponce también camina a su aire. Sin las exigencias de otros años, saca a relucir su maestría en muchas ocasiones. De los emergentes, a Fandiño le están dando algún paso los que mandan, aunque menos de lo que se podía esperar después de sus triunfos. Ferrera, torero renovado, es ahora un espada diferente, pero sigue siendo un matador al que se le acude a ver con mayor interés cuando se anuncia con toros duros que en corridas más livianas. A Juan del Álamo, con varias orejas en Madrid, no le quieren dar paso de momento. Daniel Luque ha mejorado su imagen este año con el triunfo en San Isidro. Pepe Moral ha cortado dos orejas de verdad en el Corpus en Sevilla y a su apoderado, Manolo Cortés, no lo ha llamado ninguna empresa. Escribano ha pagado errores de contratación en Sevilla y Madrid. Va a torear más que nunca, pero no de la forma que el torero había soñado.

El gran triunfador es Perera, que ha sumado dos puertas grandes en Las Ventas con un torero templado, rotundo y poderoso. Y lo mejor, lo ha hecho con una de Adolfo para que nadie pueda ponerle ninguna pega a su éxito.

Así estamos cuando ya hemos asistido a las dos actuaciones de José Tomás, una en Granada y otra en León. En ambas llenó la plaza y concitó un verdadero clamor de expectación por su presencia. En ambas plazas su toreo parece que no es el mismo de antaño, a pesar de que en Granada surgiera un percance por un descuido que le puso ese punto trágico a su figura que le acompaña de forma permanente. Nadie puede dudar de la importancia que tiene este torero por su fuerza mediática y taquillera, pero dicen los que le han visto que no estamos ante el mismo torero. Sin embargo, de nuevo el toro lidiado ha dejado mucho que desear en general. Y los carteles en los que se anuncia suponen un grito contra la verdadera competitividad que debe mantener en los ruedos quien tiene tanto poder. El colmo es que en Málaga va a torear mano a mano con Hermoso de Mendoza. Cuando lo que todos desean es que actúe junto a Manzanares, El Juli, Morante, Perera o Ponce, se anuncia con toreros veteranos o con un caballero rejoneador. Al final, los empresarios que lo contratan se frotan las manos por sus ganancias, pero este tipo de corridas no aportan nada al toreo.
 
Queda temporada por delante. Pamplona, Málaga, Bilbao, Salamanca, Logroño, las ferias de Francia, Zaragoza, Madrid y Sevilla en otoño, pero ya se puede hacer un adelanto de lo que está pasando. Y una de las conclusiones es que los del G-5 se han equivocado con su estrategia ante Sevilla. La plaza de toros de Sevilla no es una empresa en concreto; es un coso de máxima categoría que junto a Madrid otorga prestigio y dinero. El hecho de renunciar a una de ellas supone un error mayúsculo. La empresa Pagés ha vuelto a reiterar que es mejor olvidar el pasado y que las puertas están abiertas. Antes que tarde sería una buena señal que ya se allanara el camino para firmar una paz. Esta guerra no le conviene a nadie.     
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23 mayo, 2014

El privilegio de Morante

Se ha podido leer y escuchar de todo sobre el mitin que ayer dio Morante en Madrid. Fue la clásica tarde que estos espadas tienen cuando no lo ven claro. Su lote no fue para torear como los ángeles. El escándalo se acrecentó con la forma de tirarse a matar. Nada nuevo bajo el sol. Es el mismo torero que ha inspirado páginas maravillosas sobre su arte torero. Y en cuanto vuelva a cuajar una tarde redonda lo de Madrid será historia.

Sin embargo, como aportación de quien lo conoce bien, tengo la impresión de que José Antonio Morante no está fino este año, parece que no está suelto de muñecas y que le atenaza la responsabilidad de tener que llenar en 30 tardes y estar bien siempre para no defraudar. O quien sabe si esta aparente falta de forma se debe a otros motivos físicos o psíquicos, pero la realidad es que Morante ofrece una imagen diferente a la del año pasado. A pesar de ello, el privilegio de estos artistas es que en una faena ponen a todos de acuerdo. Con el añadido de que esa faena da igual donde la hagan, ya que aunque sea en una plaza menor nadie torea al toro chico como lo hace el de La Puebla. Es un privilegio de unos pocos. Morante es uno de esos privilegiados.
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Más futuro que presente

La temporada taurina de 2015 se presenta inquietante. Los dos líderes, Morante y Roca Rey, andan algo precavidos. Morante debe superar sus p...